DESABASTECIMIENTO: EL GOBIERNO APUNTA A LOS EMPRESARIOS
Funcionarios del Gobierno nacional consultados por Infobae coincidieron, en absoluto off the record, en apuntar contra los empresarios. “No quieren dar ni un peso de aumento, y por eso pretenden generar un clima de desabastecimiento”, aseguraron desde la Rosada.
Supuestamente, y llegado el caso, serían los directivos de las distribuidoras los que estarían haciendo algún retaceo de mercadería para complicar el panorama y sacar así el mayor provecho de cualquier negociación posible.
La definición, aportada por un miembro de la administración nacional, fue desmentida categóricamente por las empresas, que señalaron estar en condiciones de dar prueba de que no es así.
Sin embargo, es cierto que hasta el momento no ha habido demasiados signos de buena voluntad de parte del sector privado, que evita por ahora conversar sobre eventuales aumentos salariales.
Y si bien el Ejecutivo entiende que el reclamo de Moyano hijo resulta desmedido (pide un absurdo 50% de aumento), entiende que con cualquier contraoferta se dirimiría la cuestión. “Con que mínimamente busquen un punto intermedio se acabó el asunto”, explicó uno de los principales operadores del Presidente.
De hecho, si las negociaciones fueran con Moyano padre, 10 o 12% de incremento bastaría para levantar cualquier paro. En la escala salarial que se maneja hoy por hoy significaría pasar de $1.500 a $1.650 o $1.700.
Es por eso que confían en que hoy mismo pueda quedar solucionado el tema. El secretario general de la CGT ya estuvo presente en una reunión con el titular de la cartera laboral, Carlos Tomada, y mantiene conversaciones en todas las líneas del Ejecutivo K.
En la primera cita no hubo quórum para resolver el tema, pero lo más probable es que el Ministerio de Trabajo convoque a las partes a primera hora de la mañana, de forma tal de avanzar tan rápido como se pueda y evitar que crezca la presión de un lado y del otro.
Por lo demás, los funcionarios K aseguran que la conciliación obligatoria de treinta días dictada por el Ministerio de Trabajo se está respetando, y que no surge de ningún relevamiento que haya problemas ocasionados por los seguidores de Moyano. El propio Moyano junior reconoce que no hay brazos caídos (ver aparte).
“No hay bloqueos, ni paro, ni nada que se le parezca: si se acumulan las bebidas en los centros de distribución es porque los empresarios no las quieren sacar a la venta”, insistieron en el Ejecutivo.
Así, tenga razón el Gobierno, los sindicalistas o los empresarios, los únicos perjudicados son los consumidores, quienes quedan momentáneamente rehenes de una disputa salarial.
Es que mientras los quioscos y drugstores ya comienzan a agotar su stock, los principales supermercados impusieron un tope para la compra de bebidas: dos unidades por cada consumidor. La apuesta es a una pronta solución, en lo posible hoy.
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