DESAFIANTE, IRÁN SE NIEGA A ABANDONAR SU PLAN NUCLEAR
Pese a las crecientes presiones internacionales sobre Teherán, el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, se mostró ayer desafiante y advirtió que su país no abandonará su programa nuclear aunque se envíe el caso al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, donde podrían imponérsele sanciones.
El líder ultraconservador insistió en que Irán conseguirá “a cualquier precio” la tecnología nuclear, pues “es un derecho natural que tiene fines pacíficos y no se contradice con el Tratado de No Proliferación” (TNP).
Ahmadinejad consideró que el enriquecimiento de uranio y la investigación nuclear “es un derecho indiscutible del pueblo iraní”, y que la república islámica “nunca se ha comprometido a suspender sus investigaciones para siempre”.
El mandatario reiteró que su país no piensa desarrollar armas atómicas y acusó a Occidente de pretender que las demás naciones se mantengan tecnológicamente retrasadas para explotarlas.
“Hemos dicho una y otra vez que no necesitamos armas nucleares”, dijo Ahmadinejad. “Las armas nucleares son fabricadas por aquellos que quieren arreglar todo amenazando a otros.”
“Queremos vivir en paz unos al lado de otros con la comunidad internacional”, agregó.
Cuando se le preguntó si Irán usaría “el arma del petróleo” y retendría las segundas reservas mundiales de crudo a los hambrientos mercados de la energía para vengarse de la presión internacional, Ahmadinejad respondió: “Tenemos las herramientas necesarias para defender nuestros derechos. Aquellos que usan un lenguaje duro contra Irán necesitan a Irán diez veces más de lo que nosotros los necesitamos a ellos”.
La actual crisis estalló el martes último, cuando Irán removió los sellos del OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica) en algunas de sus plantas nucleares y anunció que reanudó su plan de desarrollo atómico, que Occidente teme esté destinado a la fabricación de armas atómicas.
Tanto Estados Unidos como la tríada europea que negocia con Irán –Alemania, Francia y Gran Bretaña– se mostraron de acuerdo en que las conversaciones con Teherán han alcanzado un punto muerto y que es necesario referir el programa nuclear iraní al Consejo de Seguridad para evaluar posibles sanciones.
“El Consejo de Seguridad no es un lugar para imponer las exigencias de Occidente”, se quejó Ahmadinejad.
Los países de la tríada europea también acusaron al régimen de los ayatollahs de haber dado la espalda a la comunidad internacional, de haber violado sus compromisos y de no haber podido demostrar al mundo que sus actividades nucleares tienen un propósito pacífico.
Ahmadinejad rechazó estas acusaciones, y afirmó: “Ellos [los europeos] quieren engañarnos. Irán suspendió las investigaciones de forma voluntaria durante dos años y medio, y no ha visto ningún progreso en las conversaciones”.
El mandatario iraní consideró que los países europeos y no Irán son los que deben adoptar medidas de buena voluntad para “construir la confianza” y proseguir las negociaciones.
Pese a todo, aseguró que su gobierno prefiere “solucionar los problemas a través del diálogo”, por lo que instó a los países europeos a “continuar las negociaciones”.
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