DESALOJARON EL MERCADO DE PULGAS DE BUENOS AIRES
Tras un largo conflicto que alcanzó su punto máximo en febrero pasado, el Mercado de Pulgas de Dorrego, que estaba clausurado por malas condiciones de infraestructura, fue totalmente desalojado esta mañana sin que las veinte personas que aún continuaban allí se resistieran.
En un fuerte operativo policial que incluyó a cerca de 200 agentes, hoy a las 5, con la presencia de personal judicial y del ministro de la Producción de la Ciudad, Enrique Rordríguez, lograron retirar a 20 adultos y un bebé que vivían en el lugar clausurado, donde el piquetero Raúl Castells había instalado hace dos días un merendero.
El Mercado de Pulgas, que ocupa una manzana limitada por las calles Dorrego, Alvarez Thomas, Concepción Arenal y Martínez, en el barrio de Colegiales, había sido clausurado en enero pasado con la resistencia de los puesteros, y al mes siguiente hubo otro operativo con represión luego que numerosas personas que se negaban a irse generaran disturbios.
El comisario inspector Alberto Mario Díaz, a cargo del operativo, dijo esta mañana a Radio Mitre que “esto no tiene nada que ver con la llegada de Castells, sino que se revocó una apelación que habían interpuesto los puesteros y el día de la fecha, haciendo uso de los poderes que tiene el Gobierno de la Ciudad, se procedió al desalojo de una veinte personas mayores de edad”.
Por su parte, Enrique Rodríguez, el ministro de la Producción de la Ciudad de Buenos Aires, manifestó que “se ordenó la clausura porque el edificio estaba en condiciones de seguridad imposibles. Es un lugar muy interesante de la Ciudad. Queremos un buen Mercado de Pulgas”.
“Los puesteros van a poder regresar, pero legalmente. Nosotros queremos una venta ambulante que sea legal. El espacio público es de todos los porteños, no de 190 personas”, destacó el funcionario porteño.
Un feriante, molesto por el desalojo, dijo que “algunos puesteros se fueron a otro lugar. Y a los que estábamos adentro nos sacaron de manera violenta. Nosotros queremos una garantía de que vamos a volver, pero nadie nos la da. Por eso me siento muy mal.”
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