DESALOJO MASIVO EN FLORIDA
Habitantes y turistas en autos, camiones y casas rodantes congestionaron ayer las carreteras al acatar la orden de desalojo más amplia de la historia en el estado de la Florida, ante la amenaza del huracán “Frances”.
Más de 2.5 millones de personas recibieron órdenes de abandonar sus viviendas, por lo que podría ser el peor huracán que azote a la Florida en una década. La ciudad completa de Miami Beach recibió órdenes de ser desalojada, igual que 300,000 habitantes del condado de Palm Beach, 250,000 del condado de Broward y 320,000 en el condado de Miami-Dade.
Compras de pánico
Otras personas en una zona de 300 millas (480 kilómetros) que están cubiertos por la advertencia de huracán se apuraban a comprar paños de madera y láminas para proteger sus hogares de la tormenta, así como se abastecían de agua potable, combustibles y alimentos enlatados.
El aviso sobre la llegada de “Frances” abarcó 480 kilómetros (300 millas) —la mayor parte del litoral atlántico— que se extendían desde Florida City, en el extremo sur, hasta cerca de Daytona Beach, en el norte.
“Frances”, que ya es un huracán de categoría 4, con rachas de viento de 233 kph y con fuerza para lanzar hacia la costa enormes olas de hasta 4.5 metros, dejaría sentir sus efectos a media mañana de hoy.
En Palm Beach, los supermercados quedaron desprovistos de agua embotellada y alimentos enlatados y se formaron filas frente a las tiendas de artículos para el hogar.
Como “Charley”
Con sus vientos de 233 kph, “Frances” es tan fuerte como el huracán “Charley”, pero el doble de extenso, dijo Stephen Baig, del Centro Nacional de Huracanes de Miami. “Frances” es también el doble del huracán “Andrés”, que azotó la Florida en 1992 y destruyó gran parte del sur del condado de Miami-Dade. Florida aún está recuperándose de la destrucción causada a principios de agosto por el huracán “Charley”, que dejó 20 muertos al azotar regiones del suroeste del estado.
Pasa por Bahamas
“El peligroso “Frances” azotó ayer el sureste de Bahamas, enfilando hacia el centro de las islas”, señaló el meteorólogo Lixion Avila, del Centro Nacional de Huracanes con sede en Miami.
Anteayer, los coletazos de la feroz tormenta afectaron a las islas Turcos y Caicos, derribando árboles, arrancando techos y causando apagones.
El Departamento de Estado urgió a los ciudadanos estadounidenses a abandonar las Bahamas y Caicos, y ordenó a todo el personal no esencial de sus embajadas, así como a los familiares, desalojar las islas.
A las 8 horas locales de ayer el ojo de “Frances” se encontraba 135 km al sureste de San Salvador, Bahamas, y 177 km al este-sureste de Palm Beach, Florida. Se desplazaba hacia el oeste-noroeste a 20 kph, y se esperaba que continuara así en las próximas 24 horas.
En Bahamas, equipos de inspectores entraron en funciones pero hasta ahora no fueron registrados heridos, según Karen Delancy, funcionaria del Servicio de Emergencia de Turcos y Caicos.
Más de una decena de casas resultaron dañadas, y una mujer fue rescatada cuando el viento barrió el tejado de su vivienda.
Muchos de los 20,000 habitantes del territorio británico ignoraron la llamada del gobierno de que desalojen sus residencias.
Desvían su rumbo
Los cruceros de recreo desviaron su rumbo para no toparse con la tormenta, y los hoteles quedaron vacíos o repletos de clientes a la espera de que pase el huracán.
En las Bahamas, los residentes se apresuraron a abastecerse de agua potable y decenas más esperaban en los aeropuertos. El archipiélago de más de 700 islas cuenta con una población de 300,000 personas y muchas de sus edificaciones son de madera.
“Frances” se dejó sentir por la mañana en las estribaciones meridionales de las Bahamas. Las autoridades gubernamentales no han evaluado aún el daño que causó en esas islas.
El primer ministro de las Bahamas, Perry Christie, pidió a la población que tenga calma, pero advirtió que “Frances” podría ser el huracán de mayor intensidad registrado en la historia del archipiélago.
El meteorólogo Stacy Steward advirtió que las islas Eleuthera y Grand Bahamas serían sometidas a mareas de dos a siete metros por encima de lo normal así como a fuerte y peligroso oleaje.
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