DESARMADO, ESPANTÓ A TRES ASALTANTES EN ROSARIO
“Yo tenía mis herramientas de trabajo, no se las iba a dar”. Así relató Luis, un electricista de 49 años, el momento en que no se resignó a entregar sus herramientas a tres ladrones que lo abordaron en un colectivo de la línea 107 lleno de pasajeros el martes a la tarde. Ni siquiera lo amedrentó que uno de los delincuentes le gatillara –aunque la bala no salió– ni el culatazo que recibió en la cabeza. Sin más arma que sus manos y a los empujones, logró liberar a un colectivo de los tres ladrones que intentaban quedarse con las pertenencias de todos los pasajeros.
Todo ocurrió anteayer a las 16, cuando el interno 148 de la línea 107 llegó a las inmediaciones de Necochea y Biedma. Allí tres adolescentes –dos varones y una mujer– abordaron el micro para asaltar a los pasajeros. “Uno le apuntaba al chofer con un arma, y los otros dos les iban sacando las cosas a la gente”, contó Luis, quien en el momento del robo se encontraba sentado en uno de los asientos del fondo.
“Uno de los chicos llegó hasta donde estaba yo y me dijo que le diera mis cosas”, explicó. Pero Luis, que es electricista, tenía todas sus herramientas para irse a trabajar, por lo que se rehusó a entregarlas. Según su relato, se levantó del asiento y comenzó a empujar al muchacho hacia adelante. “Yo pensaba que alguien me iba a ayudar, pero nadie hacía nada, así que lo seguí empujando para bajarlo del colectivo”, detalló la víctima.
Luis siguió avanzando hacia la puerta de ascenso haciendo que los dos chicos que estaban “desvalijando” a los pasajeros retrocedan. “Cuando los estaba por bajar, el que tenía encañonado al chofer me quiso tirar, pero no salió la bala, así que me pegó un culatazo en la cabeza”.
Pese a esto, el electricista continuó con su forcejeo, ahora contra los tres asaltantes, y logró bajarlos del colectivo por la puerta delantera. “Cayeron rodando, y ahí le grité al chofer que arranque, pero estaba paralizado, no hacía nada”, continuó relatando. En ese momento, los demás pasajeros se sumaron a la demanda de Luis, y ante el griterío que le ordenaba que ponga en marcha el vehículo, el conductor reaccionó abandonando el lugar de inmediato.
Terminada su hazaña, Luis fue trasladado al Heca, donde recibió puntos en la herida que le había provocado el golpe. “Tengo que decir que cuando vi la sangre me asusté”, confesó. Luego lo llevaron hasta su casa para que guarde reposo.
En tanto, los asaltantes, después de recuperarse de la caída, se dieron a la fuga.
La denuncia fue radicada en la comisaría 16ª, donde investigan el robo, con intervención del juez de instrucción en turno, pero hasta ayer no habían logrado dar con los sospechosos.
Este contenido no está abierto a comentarios

