DESCABEZAMIENTO EN LA CÚPULA ROSARINA DEL NBSF
El desplazamiento de dos altos ejecutivos del Nuevo Banco de Santa Fe, agente financiero del Estado provincial, convirtió ayer a la city rosarina en un hervidero de versiones y despertó cierta inquietud entre los empleados de la entidad.
El banco decidió ayer el desplazamiento del gerente regional Rosario, Andrés Poli, y del gerente de la sucursal que opera en la sede central de San Martín al 700, Jaime López Espinosa, en el marco de una movida que agitó el ambiente financiero de la ciudad.
El gerente general del Nuevo Banco de Santa Fe, Marcelo Buil, explicó que la decisión obedece a que la entidad “permanentemente está haciendo cambios de personal” y evitó entrar en detalles para no alimentar rumores.
Es que el descabezamiento de la cúpula rosarina del banco más importante de la provincia fue acompañado de diferentes versiones, ninguna confirmada oficialmente, que aludían desde presuntos problemas derivados de la operación de una mesa de dinero o diferencias en el manejo de descuento de cheques de terceros, hasta las más “políticas” de un “ajuste de cuentas” propio de una interna de cúpula o los prolegómenos de una reestructuración de más largo alcance.
“Fue un tema comentado en el ambiente porque se trata de gente conocida en el sector financiero”, coincidieron en señalar distintos ejecutivos vinculados a la actividad. Poli, además, era conocido porque fue vicepresidente de Rosario Central.
Ahí terminan las coincidencias en los corrillos financieros. A partir de allí las especulaciones se diversifican entre el terreno de las “irregularidades” o en el de un reacomodamiento gerencial. Estas últimas aluden a una reestructuración impulsada por “los sanjuaninos”, en alusión al desembarco de ejecutivos de confianza de la conducción del Banco de San Juan.
El Nuevo Banco de Santa Fe pasó a manos del Grupo Petersen, que preside Enrique Eskenazi, en el año 2003, luego de un dilatado proceso de licitación que se llevó a cabo luego de la caída del BGN, el anterior operador. En el interregno hubo un lapso en el cual los activos del banco se consolidaron en un fideicomiso que administró el gobierno provincial. Esos sucesivos cambios de operadores derivaron en períodos de coexistencia de ejecutivos provenientes de distintas camadas, que provocaron no pocas peleas.
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