DESCARTAN EL SEGUNDO CASO DE VACA LOCA
Los exámenes realizados por los Laboratorios de Servicios Veterinarios han determinado que “las muestras recibidas son negativas” de la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB), dijo el martes en un comunicado John Clifford, viceadministrador del Servicio de Inspección Sanitaria de Animales y Plantas del Departamento de Agricultura de EEUU.
La declaración insiste en que las pruebas practicadas con nuevos métodos “nos dan la confianza de que el animal en cuestión es negativo de la EEB”.
Sin embargo, las autoridades han declinado indicar dónde se había localizado el animal que se creyó contagiado con la enfermedad.
Los resultados de los análisis eran esperados con inquietud por la industria ganadera estadounidense que, con un movimiento anual de unos 32.000 millones de dólares, ya se vio afectada por el primer caso positivo a comienzos de este año.
Ese caso confirmado de la enfermedad, cuyo equivalente entre los seres humanos es el mal de Creutzfeldt-Jakob, motivó una virtual paralización de las exportaciones de carne bovina estadounidenses con una pérdida para la industria de unos 3.800 millones de dólares.
Muchos países han levantado el embargo a las carnes estadounidenses, pero Japón, uno de los mayores mercados, aún mantiene en pie la medida.
Ante la expectativa de que los resultados fuesen negativos, los precios a futuro de la carne de vacuno en el mercado de Chicago, el principal centro de transacciones de materias primas del país, habían subido el martes alrededor de un tres por ciento.
Según los analistas de la industria, es posible que esas cotizaciones continúen aumentando en la apertura de hoy, miércoles.
La semana pasada Andrea Morgan, viceadministradora adjunta del Servicio de Inspecciones de Salud Animal y Vegetal del Departamento de Agricultura, había informado de que dos pruebas preliminares habían dado positivo.
Sin embargo, había aclarado que el positivo en esas primeras pruebas no suponía que el animal hubiese contraído EEB. Las pruebas, explicó, “están diseñadas para ser extremadamente sensibles, de modo que detecten cualquier muestra que pudiera ser remotamente positiva”.
“Desde el principio sabíamos que las primeras pruebas, aunque son muy exactas, iban a dar algunos positivos falsos debido a que son muy sensibles”, dijo Chandler Keys, vicepresidente de la Asociación Nacional de Ganadería.
“Parece que el sistema norteamericano es muy sólido. No tenemos un problema epidémico, como ocurrió con los europeos”, agregó.
La enfermedad que afecta al ganado vacuno apareció en el decenio de 1980 en Gran Bretaña y las autoridades de ese país se vieron obligadas a ordenar el sacrificio de millones de animales.
Tras esas medidas, consideraron que el consumo de su carne era seguro, pero después tuvieron que admitir que algunas personas se habían contagiado con la enfermedad que causó más de 140 muertes.
Antes de que se dieran a conocer los resultados, la Asociación del Comercio de la Carne de EEUU, había pedido a las autoridades que sólo hagan anuncios cuando éstos sean concluyentes.
“No beneficia a los consumidores, y sí se produce un efecto negativo importante en la industria ganadera cuando se anuncian resultados no definitivos de la EEB”, dijo Randy Patterson, presidente de la Asociación.
En sus esfuerzos por detectar y neutralizar la enfermedad, el Departamento de Agricultura de EEUU ha practicado pruebas y exámenes a más de 121.000 cabezas de ganado desde junio.
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