DESCARTAN MEDIDAS DRÁSTICAS PARA COMBATIR LA INFLACIÓN
Aunque los números de la inflación sean cada vez más preocupantes, el Gobierno descarta la posibilidad de aplicar recetas ortodoxas y apuesta a controlar los precios mediante la combinación de control de las tasas de interés, acuerdos de precios sectoriales y una política fiscal moderada.
Altas fuentes del Palacio de Hacienda negaron a LA NACIÓN que “el rumbo pueda cambiar”, aunque el índice de precios de julio se acerque el 1,5%, acumulando un incremento del 7,5% en los primeros siete meses del año.
El Ministerio de Economía preveía una banda inflacionaria del 8 al 11% para este año, y ahora cree que el resultado estará “en el techo” de ese rango, superior al pautado por el Banco Central (del 5 al 8%).
Ayer, tras regresar de un viaje a China para participar de una reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Lavagna se reunió durante unos minutos con el presidente Néstor Kirchner, luego de las críticas que su decisión de monitorear las negociaciones salariales recibió de parte de la Confederación General del Trabajo (CGT) y de dirigentes políticos vinculados con el oficialismo. La reunión sirvió además para despejar dudas después de las versiones de la semana pasada sobre un supuesto malestar de Lavagna por los efectos nocivos de la interna peronista sobre el rumbo de la política económica (de lo que se informa en la sección Política). En la Casa de Gobierno, el ministro y el Presidente acordaron la siguiente estrategia:
– Se acelerarán las conversaciones con diferentes sectores de la alimentación para renovar acuerdos de precios (carnes y lácteos, entre otros rubros).
– No se convalidarán nuevas subas en las tasas de interés, pese a las presiones del mercado y al convencimiento de algunos bancos de inversión de que sin una política monetaria más restrictiva la inflación se disparará. “No vamos a subir más las tasas”, dijo ayer el ministro en una entrevista con el programa de televisión por cable “14 días”. En esa nota, el ministro volvió a criticar las posturas “setentistas” -que piden mayores aumentos salariales- y las “noventistas” -promotoras de un aumento neto de las tasas de interés y de la deuda-. En este sentido, en un breve diálogo con LA NACION, el ministro expresó anoche su conformidad con el resultado de la licitación de bonos Boden 2012, ya que “no se convalidó una suba de las tasas”. El Ministerio de Economía decidió tomar sólo 441,89 millones de dólares (sobre 500 millones de dólares previstos originalmente) para no verse obligado a pagar un rendimiento superior al que marcaban los precios del mercado para este bono en dólares.
– Aun cuando el gasto público está aumentando por encima del ritmo de crecimiento de los ingresos fiscales, se promete “una política fiscal moderada” para evitar un aumento en los precios. Por esta razón, Lavagna se defendió ayer de los cuestionamientos formulados por Hugo Moyano, de la CGT, y Víctor de Gennaro, de la CTA, entre otros, por no querer convalidar aumentos de salarios generalizados. “Si los salarios no generan inflación, ¿por qué no piden duplicarlos, triplicarlos, o multiplicarlos por diez?”, disparó Lavagna en la entrevista televisiva, al responder a las críticas formuladas por los sindicalistas en los últimos días.
Según el Ministro, se puede “aumentar el salario a los trabajadores, ponerles el aumento en el sobre a fin de mes, y cuando el trabajador llega a su casa tendrá un poder de compra menor que antes del aumento; porque el poder de compra es lo que importa y depende de un conjunto de factores”.
En este sentido, el funcionario acotó que “el gobierno nacional y el Ministerio de Economía han tenido una política de aumento permanente del poder de compra de la población”.
SIN CAMBIO DE RUMBO
Al respecto, Lavagna cree que hay que evitar medidas drásticas que puedan poner en riesgo la estabilidad económica. El ministro promete seguir trabajando junto con su equipo y con el Banco Central, que conduce Martín Redrado, en varios frentes, aunque con el reto de mantener al mismo tiempo la paridad del peso con el dólar en torno de los $ 3, con el consecuente riesgo inflacionario que esto implica.
Con esta consigna, y con la tranquilidad de haber logrado en el primer semestre el 75 por ciento de la meta anual de superávit fiscal (de lo que se informa en la página 2), Lavagna enviará hoy al secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, a Washington, para sondear el clima en el que comenzará la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Si el panorama no aparece demasiado complicado en las conversaciones planeadas por Nielsen con el staff del Fondo, habrá otras misiones con más funcionarios para retomar formalmente la negociación de un nuevo programa, aunque ninguna de las dos partes esté demasiado apurada por sellar un nuevo acuerdo.
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