DESCUBREN NUEVAS PISTAS EN LA INVESTIGACIÓN DEL CRÍMEN DEL PSICÓLOGO Y SU PACIENTE EN MENDOZA
A 22 días del crimen del psicólogo Flavio Piottante (39) y de una de sus pacientes, en Mendoza, los peritos hicieron ayer un nuevo examen en el consultorio donde se cometieron los asesinatos y hallaron más rastros de sangre que no habían sido descubiertos hasta ahora. Las nuevas evidencias serían una huella que no había sido vista anteriormente y una serie de documentos que los investigadores se llevaron para revisar. Por el momento, la hipótesis continúa siendo la de un móvil pasional. Y el principal sospechoso es el ex marido de la novia del terapeuta: un hombre de 32 años que estuvo cinco años en pareja con la psicóloga Andrea Troncoso (38) y con quien tiene un hijo de 2 años.
El fiscal Eduardo Martearena recibió ayer el informe sobre el cotejo realizado con las huellas encontradas en el lugar y las muestras de algunas de los sospechosos. Principalmente las de Mauricio Suárez, el único imputado por el doble crimen y todavía prófugo. De todas maneras, los investigadores también esperan los resultados de los análisis de ADN con sangre y pelos que fueron encontrados en el lugar para dar una respuesta sobre el presunto autor. Mauricio Suárez sigue sin aparecer. El hombre quedó implicado en el caso porque sus amigos (entre ellos el director de Logística del Ministerio de Seguridad) lo denunciaron.
Suárez es la ex pareja de Andrea Troncoso, quien era novia de Piottante. A diferencia de lo que se creyó primero, el asesino estaría vinculado al entorno del psicólogo, quien murió a causa de dos disparos, y no de su paciente Analía Libedinsky (30), quien fue estrangulada. Suárez y Troncoso estaban separados y la mujer había comenzado a salir con el terapeuta. La psicóloga fue una de las primeras testigos en declarar. Entonces, la mujer fue a los tribunales acompañada de su ex esposo, quien ahora es buscado como principal sospechoso. En esa declaración, Troncoso habría hecho alguna mención a los celos de su ex marido. La Policía allanó el departamento de Suárez, pero ya se había escapado.
Pocas horas después, apareció abandonado su auto. Tres testigos, amigos del imputado, contaron que éste les habría dicho: “Me mandé una macana y me tengo que ir del país”. Entre este grupo hay un funcionario del Ministerio de Seguridad de la Provincia que habría demorado su declaración. Esa actitud provocó críticas porque el fiscal que investiga el caso consideró que “pudo tratarse de un encubrimiento”. Si los investigadores logran sumar otras pruebas a estas testimoniales quedará reforzada la pista del crimen pasional. De todas maneras, la familia de la paciente asesinada prefiere mantener las sospechas: “No descartamos otro móvil”, dijo el abogado de la familia Libedinsky, Gustavo Schiavi.
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