DESCUBRIERON A UN GRANADERO CON UN ARMA ILEGAL EN LA QUINTA DE OLIVOS
El descubrimiento el 15 del mes actual de una escopeta ilegal en poder de un granadero, apellidado Olsina, dentro del predio de la quinta de Olivos habría sido el detonante de la decisión presidencial, intención que era conocida anoche por varias fuentes que entienden en la seguridad de Kirchner.
Aunque ese posible relevo de funciones era negado por fuentes militares, quienes conocieron el incidente con el granadero Olsina comentaron que el tema fue ocultado a la opinión pública durante trece días para que el Presidente tuviese tiempo de definir un nuevo sistema de seguridad.
El caso del granadero que logró introducir armamento ilegal dentro de la quinta presidencial conmovió al ambiente militar, sensibilizado en estos días por la reapertura de investigaciones judiciales por lo actuado durante la dictadura. Fue descubierto un día después de que la Corte Suprema dictaminase la inconstitucionalidad de las leyes del perdón. Si resultó una simple coincidencia temporal no quedó aún en claro, ya que el Ejército no emitió ningún comunicado oficial que indicase en qué situación se había hallado el armamento en manos del granadero, y tampoco se difundió el motivo de la irregularidad.
En la Casa Rosada confirmaron el caso del granadero Olsina, pero las versiones sobre los entretelones del suceso también fueron contradictorias. Por un lado se insistió en que el jefe del Ejército, teniente general Roberto Bendini, estaba al tanto del incidente y había dado aviso a las autoridades civiles, mientras que por otra parte se manifestaba lo contrario, que Bendini no había informado al Presidente de la anormalidad .
Bendini no pudo ser contactado porque anoche regresaba de Venezuela. No resulta extraño en estos días que un problema militar tenga diversas versiones. Es un ejemplo de la tensión que se vive en el Ejército, donde tampoco pueden en estas horas obtenerse certezas sobre si fueron o no sancionados un general y un teniente coronel por el discurso reivindicatorio del combate contra la subversión, dicho el Día de la Bandera, en Salta.
Más allá de los problemas internos en el Ejército, la custodia presidencial tuvo desde el año último una serie de incidentes que quedaron sin resolver. Se recuerda el caso de un intruso que paseó durante horas por el predio interior de la quinta presidencial, escapó sin ser detenido por la guardia de granaderos y sigue sin ser identificado en la causa judicial.
Ese hecho produjo un cambio fuerte de la seguridad del Presidente, con mayor presencia de la policía bonaerense en el perímetro externo de Olivos, y el refuerzo de la custodia militar por parte de cuarenta hombres con especialidad de comandos, que se suman al escuadrón de granaderos que cumplen funciones de seguridad en la quinta y en la Casa Rosada.
Desde entonces, la Secretaría General de la Presidencia, de la cual depende la seguridad presidencial, ha sido proclive a quitar a los militares de esa tarea. Kirchner analizaba esa decisión.
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