Desde más adentro
Nunca estuvieron presos. No tienen parientes que visitar en ningún penal. Jamás habían visitado ninguna cárcel. Sin embargo, Verónica De María y José Piñeiro, dos periodistas de Río Grande, todos los sábados ingresan a la Unidad de Detención Número Uno de Río Grande para desarrollar un taller de periodismo para los internos que ya parió una publicación gráfica y que se canaliza a través de micros radiales.
¿Qué cómo es esto? José dice que “la idea empezó a surgir cuando participamos en Neuquén de la Red Patagónica de Derechos Humanos”. En Río Grande había por entonces un penal muy singular, donde algunos presos se iban al baile y volvían luego a su celda y donde los mismos internos ofrecieron su mano de obra para la construcción de un nuevo cerco perimetral.
Es bastante lógico. Todo Tierra del Fuego se parece a una cárcel desde donde es bien difícil salir, de modo que los presos no tenían donde escapar. Pero después, una inversión desmedida de un millón y medio de dólares que supuestamente iba a traer soluciones edilicias acabó por complicarlo todo: los presos fueron trasladados y tratados allí como se trata a los presos en este país donde –se sabe- para ser preso también hay que lucir la condición de pobre.
En ese contexto, José y Verónica comenzaron el taller que hoy cuenta con la concurrencia de buena parte de los habitantes del penal, que en total suma unos 40 internos. Cada vez que pueden, desde hace cinco años, los reclusos publican “Desde más adentro”, un periódico en el que denuncian la situación que atraviesan y expresan sus ganas de reintegrarse a una sociedad que suele expulsarlos sin preguntar demasiado.
La periodicidad de la publicación está vinculada a las posibilidades económicas. En eso, Piñeiro es claro. “Salimos cuando conseguimos banca para poder salir a la calle. En ese sentido, nos ha dado una mano la UOM, que acá no es como la de Lorenzo Miguel –aclara- y también nos ayudó ATE y el sindicato de maestros”. Pero como parece que se necesita más ayuda, el diario de los presos tarda entre número y número.
Lo que sí puede tener continuidad es el espacio de radio. Los privados de la libertad graban micros concebidos en el Taller de Periodismo y luego son puestos en el aire en un programa que se escucha por una estación de frecuencia modulada. “Desde más adentro” antes tenía otro nombre. Se llamaba “Desde adentro”, a secas. Pero desde que fueron cambiados al nuevo edificio, los presos se sienten más presos que antes. Claro que a diferencia de otros en sus mismas condiciones, gracias al Taller, ellos lo pueden decir.
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