DESEMBARCO DE LOS PUMAS
Al mismo tiempo que los éxitos notables, como los dos conseguidos de manera consecutiva ante Francia (10-6 y 33-32) han marcado un comienzo de temporada más que auspicioso, parece ser que las complicaciones también forman parte del camino de estos Pumas embarcados hacia el Mundial de Australia, de octubre próximo. No sólo las lesiones persiguen al seleccionado argentino, sino además algunos infortunios extradeportivos, de esos que tal vez en el futuro queden como simples anécdotas.
Rostros cansados por las cinco horas de diferencia horaria y por el trajín que traen de los encuentros ante los franceses, los Pumas anclaron en esta tierra que es testigo privilegiado del abrazo de dos océanos: Indico y Atlántico; de esta ciudad de puerto gigante y avenidas que marcan un contorno nítidamente europeo; de estas calles que vociferan en afrikaan, pero se hamacan entre el maquillaje holandés y la solemnidad británica.
La sorpresa llegó con el conteo de jugadores: en Ezeiza había 31, pero a Sudáfrica llegaron 1, 2, 3… 30. ¿Qué ocurrió? José Núñez Piossek no pudo subirse al avión en Buenos Aires, ya que… su pasaporte había quedado en una mochila que un pariente llevaba hacia su provincia, Tucumán. El wing es uno de los que en esta etapa están disputando un lugar entre los que conformarán el plantel para el Mundial, pero una distracción trastrocó los planes de los entrenadores, que contaban con el tucumano para el primer encuentro que jugará la Argentina, mañana, a las 10 de la Argentina, ante Sudáfrica A. Núñez Piossek llegará hoy al mediodía, aunque no podrá formar parte del entrenamiento matutino y, según palabras del entrenador Marcelo Loffreda, “no puedo contar con él para el primer partido si no realizó ningún entrenamiento”.
Pero no fue el único imponderable con el que se encontraron Loffreda, Daniel Baetti y compañía. Como si fuera poco, al llegar a Sudáfrica, varios miembros de la delegación argentina se dieron cuenta de que de sus bolsos faltaban ropa y calzado. Algunos de los damnificados fueron Mario Ledesma, Rodrigo Roncero (tienen que comprarle zapatillas) y hasta el propio Loffreda, que además de calzado le sustrajeron casi toda la vestimenta de abrigo. No es la primera vez que los Pumas sufren este tipo de inconveniente. El año último, durante la gira por Italia e Irlanda les desaparecieron varios bolsos cuando se trasladaban de un país al otro.
El traslado a una playa cercana sirvió para levantar el ánimo y evitar el malhumor. Luego de instalarse en The Cullinan Hotel, los jugadores efectuaron un trabajo regenerativo en la arena y luego del almuerzo se sumergieron en una larga siesta para reponer sueños perdidos.
Antes de partir para el entrenamiento nocturno, Loffreda reunió al plantel y dio la novedad: ante la ausencia de Lisandro Arbizu, lesionado, el capitán argentino en la gira será Gonzalo Longo (el Nº 28 en la historia de la selección). “Lo avala la trayectoria que tiene con la camiseta de los Pumas y, además, es un jugador muy respetado por sus compañeros. Es un líder indiscutido”, justificó su decisión el coach. El tercera línea de Narbonne había sido capitán ocasionalmente en el Panamericano de 2001, cuando Agustín Pichot, por entonces líder del equipo, fue reemplazado (por Albina) en el cotejo ante los Estados Unidos.
Longo, que se perdió el segundo test-match contra Francia, no realizó actividad por la mañana y trabajó de manera diferenciada en la segunda sesión, en el Hamilton Rugby Club. Chalo se repone de una contractura en el gemelo izquierdo y se movió aparte junto con Hernández (leve esguince de rodilla) y Ostiglia (golpe en una pierna).
Antes del entrenamiento de hoy por la mañana, Loffreda anunciará la formación para el debut, aunque se descuenta que actuarán muchos de los jugadores que fueron convocados especialmente para la gira y que los técnicos necesitan evaluar, tales los casos de Bouza, Bartolucci, Albina, Juan Fernández Miranda y Roncero, entre otros.
Así transcurrieron las primeras horas de estos Pumas sedientos de más alegrías. Con un nuevo nombre sosteniendo la capitanía y una serie de contratiempos que parecen, como un estigma inevitable, acompañarlos en cada paso.
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