Desesperado pedido de comerciantes por las tarifas de la luz
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El titular de la Asociación Empleados de Comercio (AEC), Ricardo Diab, insistió en pedir a la provincia que amortigüe el aumento. En abril el volumen de ventas siguió cayendo.
Los comerciantes volvieron a advertir que el tarifazo en el servicio de energía eléctrica se hace imposible de afrontar para muchos locales, sumado a los cuatro meses consecutivos de caída del volumen de ventas que vienen sufriendo todos los sectores. “Cuando algunos se enfrentan a la decisión de renovar o no sus contratos de alquiler, lo piensan y ya se están dando cierres porque la gente no puede hacer frente a esas obligaciones”, planteó una vez más el titular de la Asociación Empleados de Comercio (AER), Ricardo Diab. El dirigente insistió en la necesidad de que el gobierno provincial “busque la forma de oxigenar de alguna manera” la situación, y las autoridades de la entidad se ofrecieron en acompañar a los funcionarios provinciales a Buenos Aires para elevar el reclamo a la Nación.
Si bien aseguran que a la baja “la sienten todos”, desde la entidad que nuclea a 74 cámaras de todos los rubros, indicaron que los rubros de electrodomésticos, indumentaria, gastronomía y entretenimiento son los que más sufren la caída.
“Si bien entendemos el origen de los aumentos apelamos a que la provincia tome medidas para amortiguar las subas, se establezca una mesa de diálogo y se sume al sector empresarial a elevar el reclamo ante el gobierno nacional”, insistió Diab.
El dirigente detalló que el descenso de las ventas es sostenido, con un 2,5 por ciento en enero, 4,5 por ciento en febrero y 5,5 por ciento en marzo. “En abril no mejora y es generalizado”, explicó el dirigente, y señaló que “el promedio de caída es del 10 por ciento, pero en otros rubros fue mayor. Todo depende de la capacidad de resistir que tenga cada negocio”.
Alto impacto. La subsistencia depende de muchas variables, pero Diab recalcó que “muchos sólo venden gracias al plan Ahora 12,”, y abundó: “Se suma el aumento de los gravámenes, una tasa de financiamiento del 70 por ciento, y las facturas de la luz son la frutilla del postre”.
Diab admitió que “empieza a haber cierres” porque “muchos no se arriesgan a un nuevo contrato de alquiler”. Y sobre el empleo, señaló que “nadie toma nuevo personal ni hay nuevos emprendimientos”.
El efecto de la facturas de la luz se siente en locales grandes y chicos. El titular de la Asociación de Amigos de la Peatonal Córdoba y dueño de Sport 78, Nelson Graels, lo graficó: “En los negocios grandes la incidencia es por el alto consumo, pero muchos comercios más chicos llegan a tener una factura de luz tan alta como el alquiler”.
Sin certezas. El sector de la indumentaria, según indicó Graels, es uno de los que sufrió una caída que ronda el 10 por ciento y donde se vende “gracias a las cuotas”.
“El porcentaje más alto de clientes sigue eligiendo la financiación”, explicó, y volvió a poner en primer plano a “la incertidumbre”.
“Inquilinos y propietarios deberán ponerse de acuerdo y ser cautelosos, porque es muy difícil firmar contratos a tres años con la falta de certezas que atravesamos”, indicó.
Al frente de la cámara que nuclea a las casas de electrodomésticos, Hernán Calatayud, planteó ante todo “la situación que atraviesan las pymes a diferencia de las grandes cadenas, que tienen otra organización de costos, tienen más holgura y mejores beneficios”.
Aunque insistió en que “no es un derrumbe total”, admitió que “se vende menos” y mientras que la caída ronda el 30 por ciento en el sector, indicó que hay comercios donde se supera esa cantidad y el impacto es mayor. Eso sí, a diferencia de otros rubros, “si bien queda gente que compra en cuotas, el cliente es más prudente y se ven más casos del que juntó la plata, vino y compró al contado para no arriesgar compromisos a futuro”, cerró.
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