DESOPILANTE Y SIN PIZARRÓN, CARLOS BILARDO DIO UNA CHARLA TÉCNICA SOBRE SEXO
Era el momento del reportaje en “Indomables” y el preámbulo de Roberto Pettinato ya anunciaba una verdadera fiesta para el programa. “El entrevistado es un dios, una esfinge del fútbol, un talensoso, un maniático, un loco…” y, sin más vueltas presentó a Carlos Salvador Bilardo. Como en casi todos sus cara a cara, Pettinato otra vez consiguió varias perlitas simpáticas: no sólo se sorprendió por el nuevo look (rubión) del director técnico, sino que terminó haciéndolo hablar poco de fútbol y más de la vida. Bilardo se enganchó y hasta dio consejos útiles sobre cómo hacer el amor.
La primera incógnita a desentrañar sobre Bilardo trató de averiguarse mucho antes de que el ex campeón del mundo terminara expuesto frente al conductor y sus panelistas. Y el disparador fue su imagen: porque ni bien uno lo miraba, en vivo o en la pantalla, algo raro se notaba en ella. ¿Qué se había hecho Bilardo en el pelo? fue la pregunta del millón aclamada por el panel de “Indomables”. El entrevistado, que no dejó de reírse ni un segundo desde el gran “deschave”, terminó contestando con sinceridad: “hace bastante que no sucede”, dijo entre dientes, dando a entender que hacía tiempo que no pasaba por la peluquería para darse una “biaba”.
Más tarde, ya en el banquillo de los “acusados”, la entrevista con el D.T. más imprevisible empezó a transcurrir por los cauces normales: que si es maniático, que si cumple con sus cábalas dentro o fuera de la cancha ella, etc, etc. Hasta que alguien disparó: “¿Es verdad que usted metió cinco minas en un entrenamiento?”. Y entonces Bilardo, autodefiniéndose como un fiel defensor del fútbol femenino, se entusiasmó para hablar de las mujeres. “Ellas pierden en lo físico” o “ganan en los momentos difíciles…” comentó. Pero viendo que había poco tiempo, Pettinato decidió interrumpir, apurado: “¿Usted habla con las esposas de sus jugadores para explicarles cómo tienen que tener sexo?” y zás!!!!, “la gente no sabe hacer el amor”, fue la respuesta. Lo demás fue silencio y llegó el corte.
La sorpresiva declaración quedó picando hasta que pasó la tanda. Y ese fue el preciso momento en el que el Narigón, lejos de arrugar, comenzó con una clase táctica sobre sexo. Después de dibujar varias líneas en el aire con el dedo (lástima que la producción no le facilitó un pizarrón), comentar las distintas etapas de exitación masculina y femenina, Bilardó concluyó con una frase matadora: “Es que cuando los hombres eyaculan las mujeres se quedan así, pobrecitas…” y terminó poniendo carita de espera o más bien de ¿resignación?. “Por eso digo lo que digo” le explicó en el final a un Pettinato mudo, que atinó a arrancar con un aplauso al que se sumaron fervorosamente sus panelistas.
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