DESPENALIZAR EL ABORTO: UNA IDEA CON CONSENSO
El 66,3 por ciento de los rosarinos está de acuerdo con la despenalización del aborto cuando se encuentra en peligro la salud física o psíquica de la madre o de la criatura por nacer, mientras el 21,7 por ciento se manifiesta en contra de interrumpir el embarazo en esas circunstancias.
Los datos están contenidos en una encuesta realizada entre el 28 y el 30 de setiembre pasado por la empresa Andrés Mautone y Asociados, conocida ayer, sobre 400 personas mayores de 18 años y con un margen de error en más o en menos de cinco por ciento.
El trabajo destaca que en noviembre de 2002, otro sondeo de opinión realizado por la consultora registraba una adhesión de poco más del 73 por ciento de los consultados, es decir casi siete puntos porcentuales por encima de los registrados en la actualidad.
“Entre los que están a favor, se destacan hoy las mujeres comprendidas entre los 41 y los 60 años de edad, pertenecientes fundamentalmente a los sectores de mayores recursos de la sociedad”, dice el informe.
La encuesta tiene como punto de partida el proyecto de ley presentado al Congreso nacional por el senador socialista santafesino Rubén Giustinianni, propugnando la despenalización del aborto para casos específicos, mediante la modificación del artículo 86 del Código Penal.
El proyecto establece que el aborto practicado por un médico diplomado, con consentimiento de la mujer embarazada, no es punible si se realiza con el fin de evitar un peligro para la salud de la mujer, si el embarazo fue provocado como consecuencia de una violación o de abuso sexual, o si se ha certificado por diagnóstico médico la inviabilidad de vida extrauterina del feto, como en el caso de la anancefalia.
Si bien no hay datos oficiales, fuentes médicas estiman que anualmente se registran en el país entre 400 mil y 500 mil abortos ilegales por año, mientras que la tasa de mortalidad materna, según estadísticas oficiales del Ministerio de Salud de la Nación, trepó a 4,6 muertes por cada 10 mil nacidos vivos en el año 2002.
A fines de 2003, una encuesta realizada en Rosario aseguraba que, teniendo en cuenta circunstancias especiales del feto y de la madre, más del 50 por ciento de los médicos locales está dispuesto a realizar un aborto. El sondeo fue efectuado entonces por el ginecólogo Alberto Badano entre 108 colegas de distintos hospitales y sanatorios de Rosario. Badano, jefe de Ginecología del Hospital Roque Sáenz Peña y miembro del comité de expertos de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia, les preguntó: “Si el aborto estuviera legalizado y en los hospitales públicos cada caso fuera decidido por un comité multidisciplinario y efectuarlo fuera una tarea más de su trabajo, ¿usted lo haría?”.
La respuesta, anónima y voluntaria, no se hizo esperar: 41 profesionales (37,9 por ciento) contestaron “nunca”, pero 67 (61,9 por ciento) dijeron que sí, teniendo en cuenta distintas variables.
El doctor Badano declaró entonces que “hablar de legalizar el aborto es hablar de salud pública, no de religión ni de ninguna otra cosa. Y lo dice alguien que es especialista en fertilidad y ayuda a la gente a que tenga hijos”, remarcó.
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