DESPIDEN LOS RESTOS DEL JOVEN ASESINADO EN AREQUITO.
Los restos del custodio José Luis Cignoli, asesinado ayer de una puñalada en el pecho, eran velados esta mañana en la sede de una cooperativa agropecuaria en Arequito, a menos de 200 metros de la comisaría que fue atacada durante la pueblada de ayer en esa localidad santafesina.
Alicia Galo de Cignoli, la madre del joven asesinado afirmó esta mañana que “la Policía está ausente, se lavó las manos” y que “no hay seguridad”.
“Mi hijo estaba muerto en el hospital y vino un amigo a buscarnos porque la policía se lavó las manos, no vinieron a mi casa para avisarnos y hasta este momento nadie nos dijo si hay detenidos o no por el caso. La Policía está ausente para mí. Seguramente yo los hubiera puteado, pero nadie vino a decir nada. No tenemos seguridad”, afirmó la mujer en declaraciones radiales.
José Luis Cignoli, de 29 años, había terminado su trabajo de custodio en la discoteca Arena. Eran las 5,50 de ayer. Cuando iba a subir a su auto, un Peugeot gasolero modelo 84, fue cruzado por dos personas. De mala manera, le reprocharon que no los había dejado entrar. También habrían intentado robarle. Cignoli se trenzó con uno y recibió una puñalada en el pecho. Instantes después murió.
La gente de Arequito, a 85 kilómetros al sudoeste de Rosario, se enteró del crimen por el boca a boca. Pronto se supo que los detenidos eran Carlos Argentino Núñez y Jorge René Bled, ambos de 30 años.
“Los dos son oriundos de Rosario pero hace unos tres años que están en Arequito. Viven ahora del Plan Trabajar”, dijo el oficial Raúl Leiva en diálogo con Clarín.
Cuando Núñez y Bled quisieron entrar a la disco, Cignoli lo impidió. Pero lo habrían esperado a la hora de salida en la avenida San Martín. Después de la discusión, el custodio recibió la puñalada fatal en el tórax. En las primeras horas de la mañana, los manifestantes se juntaron frente a la comisaría, en la esquina de 9 de Julio y Monseñor Pugliese, frente a la plaza principal.
Varios se entrevistaron con los policías. Algunos ya hablaban de “linchar a Bled”. Otros empezaron a tirar piedras. Hasta que dos piedrazos le pegaron al comisario. Para entonces, Núñez, al que algunos señalan como el supuesto autor de la puñalada, ya había sido trasladado a la Unidad Regional 4 de Casilda.
La gente pedía “Justicia”. Algunos prendieron fuego a dos autos, uno de los cuales pertenecería al detenido Bled.
La movilización se volvió más violenta. El cura Ariel Barbero se propuso como mediador y les habló a los vecinos pidiéndoles tranquilidad.
Para descomprimir la situación, Bled fue llevado de Arequito a Casilda, donde ya estaba Núñez. El momento del traslado hizo que la tensión volviera a primer plano: algunos vecinos quisieron agredirlo y fueron reprimidos. Cuando el patrullero partió, cientos de personas continuaron frente a la comisaría. Recién al final de la tarde el grupo se fue dispersando y a la noche la madre del muchacho asesinado, Alicia, pidió “calma” por televisión. “Que no se convierta a Arequito en una batalla campal”, rogó.
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