DESPIDIERON A CRAVIOTTO DE UNIÓN
Finalmente, luego de sufrir ante San Martín de San Juan su tercera derrota consecutiva en el torneo, la dirigencia rojiblanca decidió despedir de su cargo a Néstor Craviotto. De esta manera, quedó atrás un ciclo de 24 partidos en el que Unión siquiera se acercó al objetivo que se había planteado a principios de año, de pelear por el ascenso.
La situación se volvió insostenible luego de la derrota como local ante Tigre, que colmó la paciencia del hincha. De todas maneras, la Comisión Directiva decidió alargar una semana más el ciclo de Otto, para ver si podía traerse un buen resultado de San Juan. Pero no sólo cayó sin atenuantes ante el equipo que conduce Julio Toresani, sino que insólitamente, dos jugadores que él pidió para reforzar el equipo, como Leandro Evangelisti y Darío Cavallo, se tomaron a golpes de puño, demostrando que los problemas no sólo pasaban por lo futbolístico.
El arquero se volvió a Buenos Aires y la dirigencia decidió rescindirle el contrato, por lo que no volverá a sumarse al plantel tatengue.
Resta saber como será la salida del entrenador de la institución de la avenida, teniendo en cuenta que hasta último momento y a pesar de los malos resultados, aseguraba que no iba a renunciar.
NI NÚMEROS NI FÚTBOL
No quedan dudas que la campaña no puede ser catalogada de otra manera que con la palabra fracaso, si se tiene en cuenta el discurso que bajó desde los dirigentes, sobre todo representados en la figura del Vicepresidente primero y Presidente de la Subcomisión de Fútbol, Jorge Molina, y desde el cuerpo técnico encabezado por Craviotto, de pelear por el ascenso.
Ambos fueron la cabeza visible de este proyecto, en el que se falló en todo. Sin aprender de viejos errores se trajo a 16 jugadores que no mostraron ser mejores que los que ya estaban en el plantel. Incluso, con situaciones insólitas, como Enzo Noce, que llegó, casi no jugó y se retiró.
Los números son claros: Craviotto, junto con Molina, aprobó, por convicción u omisión, la contratación de 16 jugadores, que ni siquiera sirvieron para formar una base, ya que en 24 partidos utilizó a 40 futbolistas.
La cosecha fue magra: apenas sumó 30 puntos sobre 72 posibles, es decir, el 41,66%, producto de 7 victorias, 9 empates y 8 derrotas. El equipo marcó 31 goles y recibió 34. Ni siquiera la descomunal actuación de Bazan Vera en el Apertura sirvió para que Unión peleara por algo: el Indio hizo 15 goles, casi uno por partido, pero no alcanzó.
En la tabla general, esa que otorga el derecho de pelear por un ascenso, Unión tiene 12 equipos arriba.
En lo futbolístico, llama la atención la cantidad de esquemas que empleó el entrenador: 4-3-1-2, 4-4-1-1, 4-4-2, 3-4-1-2, 3-4-2-1, 3-4-3, entre otros. Ninguno sirvió para que el equipo tuviera identidad, más allá de las declaraciones de Craviotto, luego de las tres victorias consecutivas logradas en la última parte de 2005 y principios de 2006, dos de las cuales fueron como local y ante equipos que pelean el descenso, como Juventud Antoniana y Ben Hur.
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