DESPLAZARON A LOSPINNATO DEL BANCO NACIÓN
La ministra de Economía, Felisa Miceli, desplazó ayer de la presidencia del Banco Nación al contador Ricardo Lospinnato, a quien hace sólo cuatro meses -cuando el presidente Néstor Kirchner la ungió como reemplazante de Roberto Lavagna al frente del Palacio de Hacienda- había promovido como su sucesor en el comando de la mayor entidad bancaria del país.
La salida no fue cuestionada desde la Casa Rosada. Ocurre que, pese a que Lospinnato siempre resaltó su sintonía con las políticas que impulsa el presidente Kirchner, en las cercanías del mandatario nunca se lo consideró como “tropa propia”, según dejó trascender una fuente gubernamental. “Si la ministra decide reducir su grupo de colaboradores, sabrá por qué lo hace. No vemos por qué no permitírselo”, señaló la misma fuente, con una mezcla de picardía y malicia.
La distancia que había entre Miceli y su sucesor quedó al descubierto por la escueta declaración que difundió anoche un vocero de Economía, quien se esmeró por repetirla con precisión, tal vez siguiendo instrucciones de la ministra en un intento por dar señales de autoridad. “La política del Banco Nación debe ser funcional en su totalidad a la del Ministerio de Economía”, afirmó.
-¿No había sido así hasta ahora?, consultó LA NACION en vano.
-Es todo lo que tenemos para decir por el momento, se limitó a contestar.
Miceli le solicitó a Lospinnato su dimisión a primera hora de la mañana. Pero, según pudo averiguar LA NACION, el funcionario sólo la redactó un par de horas más tarde en una carta dirigida al “compañero presidente” (por Kirchner), en la que aprovechó para dejar constancia de su disposición a seguir colaborando con este gobierno.
La versión difundida desde Economía fue otra. “Presentó su renuncia y le fue inmediatamente aceptada”, dijeron. No es el único punto en que la referencia a los hechos difiere.
Desde Economía y la Casa Rosada apuntaron que Lospinnato no había logrado consenso para conducir el directorio del Nación, conformado por once miembros, y hasta había sumado enfrentamientos con la contadora Gabriela Ciganotto (vicepresidenta y única santacruceña de esa mesa de conducción, que fue promovida por Kirchner al segundo lugar tras una discusión con Lospinnato) y con otros directores que responden a Ricardo Velasco, dirigente del PJ porteño vinculado con el ministro Julio De Vido y esposo de la ministra.
Si bien Velasco fue nombrado vocal del ente regulador del gas (Enargas) cuando Miceli asumió en el Palacio de Hacienda, cerca del ahora ex jefe del Nación señalaron que “sigue a cargo del financiamiento a microemprendimientos y pasa más tiempo aquí que en cualquier otro lado”, y que es “el vehículo de la injerencia de Miceli en el manejo del banco”.
La salida de Lospinnato disparó la tradicional danza de nombres previa a cada designación, la que se acrecentó cuando desde Economía dejaron trascender que el nombramiento sería oficializado hoy. La puja parece darse entre la posibilidad de Miceli de “retener” el cargo con un hombre de su confianza o, al menos, promocionar a alguien que no pueda posicionarse alguna vez como su sucesor en Economía (repitiendo su historia), y la intención de Kirchner de entronizar allí a Ciganotto para, de paso, seguir alimentando su aura profeminista.
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