DESPUÉS DE SEIS DÍAS INTERNADO, KIRCHNER REGRESÓ AYER A OLIVOS
Tras seis días de internación, Néstor Kirchner fue dado de alta ayer a la tarde. El Presidente salió del Hospital de Río Gallegos y viajó directamente a Buenos Aires. Lo recibieron en Aeroparque el vicepresidente Daniel Scioli y el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli. Desde allí se trasladó a la quinta de Olivos, desde donde retomarará hoy su actividad oficial.
El Presidente empezó a ponerse al corriente de la administración de gobierno apenas llegó. Después de un breve descanso, Kirchner conversó por teléfono con varios de sus colaboradores. Lo hizo con Roberto Lavagna y con Aníbal Fernández, a quienes les preguntó por la marcha de las negociaciones del proyecto de reforma de la ley de coparticipación federal y por el aumento en las jubilaciones .
El Presidente también dialogó con el ministro de Justicia, Gustavo Beliz, quien ha trabajado en un plan de seguridad de alcance nacional, cuyo lanzamiento se postergó por la enfermedad de Kirchner. El Presidente además convocó para hoy a Parrili a Olivos para reordenar su agenda.
Junto a su esposa, Cristina Fernández de Kirchner, su hijo Máximo y su secretario privado, Daniel Muñoz, el Presidente voló desde Río Gallegos en el Tango 01. Lo acompañó también quien fue su sombra en los últimos días, su médico Luis Buonomo.
Ayer apenas se lo pudo ver al subir o bajar del avión. No ayudó el clima: en Gallegos fue el día más frío de lo que duró su internación y Buenos Aires lo recibió con lluvia.
La gastroduodenitis aguda con hemorragia que sufrió el jueves pasado dejó algunas huellas. El Presidente está algo débil y pálido a raíz de la falta de glóbulos rojos. Según el médico, la recuperación total demandará entre 4 y 6 semanas, durante las que deberá seguir medicado y con una dieta estricta.
De todos modos, Kirchner consiguió lo que pretendía desde hace algunos días: ser dado de alta.
Los movimientos alrededor del hospital comenzaron antes del mediodía, con muchos policías y autos de la custodia presidencial que iban y venían.
No más de diez personas se juntaron para tratar de saludar al “Lupo”, como casi todos llaman en Río Gallegos al Presidente.
Desde la puerta del hospital, a las 12 en punto, se vio el avión presidencial antes de aterrizar. Junto a su esposa, en el asiento trasero del Honda Civic que había estado estacionado frente al hospital todos estos días, Kirchner partió hacia el aeropuerto recién a las 14.30.
El auto lo dejó al lado del Tango 01 y el Presidente —con una campera azul larga— subió al avión dando saltitos. Su última imagen en esa misma escalerilla había sido registrada el jueves, cuando partía rumbo a El Calafate y ya no sentía nada bien.
La historia que vino después es conocida: la internación de urgencia, el traslado a Gallegos con transfusión incluida, los partes diarios de Buonomo y el silencio de su círculo íntimo hasta la aparición de la primera dama con algunos reproches a la prensa.
Todo eso parece haber quedado atrás, aunque puedan existir todavía algunas dudas sobre el estado de salud del Presidente. Sobre todo después de la confusión sobre una afección que sufrió en 1985. La senadora había afirmado que se trató de “una úlcera perforada y sangrante” y el médico la corrigió y dijo que fue un problema de “colon irritable”.
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