DESPUÉS DE SU FURIOSO RECLAMO, EL ALCALDE DE NUEVA ORLEANS SE REUNIÓ CON BUSH
El alcalde de Nueva Orleáns estaba furioso con George W. Bush. Insultó, gritó y exigió a su gobierno que le diera una mejor respuesta a los terribles problemas que afronta la devastada ciudad. Luego de escucharlo decir “que muevan el culo” , el presidente estadounidense recibió a Ray Nagin en el aeropuerto Louis Amstrong.
Allí, donde ahora funciona a tope un hospital de campaña y donde fue levantado un refugio transitorio, Bush se reunió con el alcalde la ciudad más afectada por el huracán Katrina y con la gobernadora del Estado de Lousiana, Kathleen Blanco para evaluar la situación.
El encuentro tuvo lugar después de que un desesperado Nagin, mostrara hoy todo su enojo contra la administración Bush por los escasos resultados obtenidos para acelerar el envío de tropas y alimentos para ayudar a los damnificados. “Muevan el culo y hagan algo. Es un desastre nacional”, reclamó a los gritos.
Según el alcalde republicano, la misma línea partidaria que Bush, las promesas de los responsables de Washington no se habían cumplido hasta pasado el mediodía. Y reclamó que las autoridades federales dejasen de hacer conferencias de prensa hasta que la ayuda llegase a la ciudad.
”Sigo oyendo que llegan, que están llegando, pero ¿dónde está la comida?, ¿por qué no hay comida en esta ciudad?” para alimentar a los damnificados, había dicho el enojado alcalde en una entrevista radial.
Nagin admitió además que había hablado con todas las personas posibles -incluyendo a Bush- pero tuvo escaso éxito en lograr que se acelere la ayuda. Y criticó los trabajos de los cuerpos de Defensa Civil: “No entienden nada de lo que está sucediendo”.
“Piensan en chico. Esto es un asunto muy grave”, dijo un desencajado Nagin ante la magnitud impensada de la tragedia a la cadena CNN. Y confesó que le dijo a Bush, que hoy visitó la zona afectada, que “volar (sobre el área) en el Air Force One (el avión presidencial) no le hace justicia”.
Acosado por estas críticas y muchas otras que le achacan una terrible lentitud en poner en práctica los ensayadísimos planes de contingencia, el presidente Bush, había llegado hoy a la ciudad de Mobile, en el Estado de Alabama, para comprobar de cerca el alcance del desastre provocado por Katrina.
Tras ser informado de la situación, reconoció que las tareas de emergencia “no están funcionando exactamente bien”.
Los trabajos “no están exactamente bien, pero vamos a hacer que vayan bien”, aseguró el presidente, acompañado por el director de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias, Michael Brown, y los gobernadores de Alabama, Bob Riley, y de Mississippi, Haley Barbour.
“Vamos a restaurar el orden en Nueva Orleans” y la ciudad volverá a ser la que fue siempre, había prometido Bush, al iniciar el recorrido por los Estados afectados por el huracán.
Bush, que enfrenta una crisis de popularidad más las críticas por la falta de reflejos con Katrina, sobrevoló también las costas de Mississippi y realizó una parada en Biloxi, una de las ciudades en las que hasta el momento se registraron la mayor cantidad de muertos.
Antes de abandonar la Casa Blanca para movilizarse hasta las zonas afectadas, Bush había reconocido que “los resultados” de las tareas de ayuda realizadas hasta ahora no eran “aceptables”, y prometió reforzar la asistencia.
“Quiero asegurar a la ciudadanía que hay mucha ayuda en camino, millones de litros de agua y millones de toneladas de alimentos”, indicó Bush, quien agregó que se han enviado otros 600 soldados de policía militar para controlar los saqueos que padecen las zonas devastadas.
El Pentágono anunció hoy el envío de 1.400 efectivos de la policía militar, mientras que 300 soldados llegaron desde Irak a Nueva Orleans con la orden de “disparar a matar” contra saqueadores.
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