DESPUÉS DEL GESTO DE BUSH, BIELSA TIENE CITA HOY EN WASHINGTON
Cuando el canciller Rafael Bielsa ingrese al Departamento de Estado de los Estados Unidos, hoy a las dos de la tarde, no tardará en descubrir que el ambiente reinante entre los diplomáticos estadounidenses ha cambiado mucho desde su última visita.
La reunión que tendrá con la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, se desarrollará en un contexto totalmente distinto al que había durante el primer mandato de George Bush.
En efecto, si bien Oriente Medio sigue ocupando gran parte de la atención, hay un esfuerzo consciente por mejorar la relación de EE.UU. con el resto del mundo, muy dañada por la guerra de Irak .
De hecho, durante las audiencias en que el Senado confirmó su nominación Rice anunció que había llegado la hora de la diplomacia. Y no hay dudas que desde que asumió su cargo se ha esforzado por cumplir con esa promesa. Su primer viaje a Europa, a Oriente Medio y a Asia son la mejor prueba.
Si bien desde que asumió su nuevo puesto, Rice ha ido sólo a México, su preocupación por Venezuela y lo que llama “la amenaza del populismo” que observa en algunos de nuestros países, son buenos indicadores de que Latinoamérica está nuevamente en el radar de la Casa Blanca. En el Departamento del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado están muchísimo más activos que antes. Los contactos ya sea con funcionarios o con periodistas de la región se han multiplicado sustancialmente.
Uno de los objetivos de este nuevo activismo diplomático es, sin duda, contener al presidente Hugo Chávez dentro de la fronteras de Venezuela e impedir la influencia que pueda tener en sus vecinos. Debido a la relación que Chávez tiene con Castro, el lobby cubano-americano está trabajando en su contra de la misma manera que siempre trabajó en contra de Fidel. Es decir, Venezuela se ha transformado hasta cierto punto en un tema de política doméstica y eso también explica el creciente interés en la región.
La visita de Rumsfeld a la Argentina, el llamado telefónico de Bush a Kirchner y el encuentro de hoy entre Bielsa y Rice hacen parte de este nuevo contexto diplomático. Más allá del rédito que intenta obtener EE.UU., el desafío para el Gobierno argentino es ver de qué manera puede aprovechar esta apertura para promover sus propios intereses.
La desconfianza con respecto a Kirchner y la tensión que generó su discurso en la cumbre de Monterrey todavía no han desaparecido totalmente. Todo el mundo comprende que la retórica es para consumo interno. Tampoco ignoran que Kichner nunca critica a EE.UU. o a Bush. “Kirchner es un político muy hábil”, dijo a Clarín un diplomático estadounidense. Sin embargo, hay dos áreas donde todavía no saben bien cuál es la dirección de su gobierno: Venezuela y la economía.
Ambos temas fueron conversados entre Bush y Kirchner y serán discutidos hoy, nuevamente, en la reunión entre Bielsa y Rice.
El funcionario consultado por Clarín enfatizó cuán importante es para Estados Unidos que Kirchner trabaje en Venezuela de la misma manera que lo está haciendo en Bolivia y en Haití, dijo, como dejando entrever que todavía no lo está haciendo. También dejó en claro que para EE.UU. es clave que Argentina consolide su recuperación económica. Preocupa qué va a hacer el Gobierno con los acreedores que quedaron afuera del canje y cuáles serán las nuevas reglas para las inversiones extranjeras.
Por último, ante la futura Cumbre de las Américas, es claro que Bush no quiere sorpresas como las que tuvo en Monterrey donde luego de una buena reunión con Kirchner se irritó mucho con su discurso.
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