DESTITUYERON A UN JUEZ QUE HIZO PASAR A UN CRIMEN POR SUICIDIO
El Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados de Córdoba destituyó por unanimidad al juez de Morteros, Sergio Mateo Goirán, por “negligencia grave”: en 1996, el ahora ex juez archivó como suicidio la muerte de un policía baleado en la cabeza. Pero había sido un crimen.
Eso recién se supo ocho años después, ante la insistencia de la viuda de la víctima. Elsita Figueroa de Sueldo nunca creyó en la tesis del suicidio, insistió en pedir la exhumación del cadáver y, cuando lo consiguió, quedó demostrado: el cuerpo de su marido Luis Sueldo —supuesto suicida— tenía dos orificios de bala en su cráneo, algo que nunca había podido saberse porque el juez ahora destituido no había ordenado hacer la autopsia.
“No puedo decir que estoy feliz —dijo la mujer a Clarín ayer—, pero estoy satisfecha de que se haya hecho justicia. Fueron diez años de lucha por el esclarecimiento del crimen de mi marido”.
El fiscal general de la provincia, Gustavo Vidal Lascano, afirmó: “No creo que haya antecedentes de destitución de un juez por el delito de negligencia grave”, y agregó que “quedó acreditado en el jury que el juez no supo, no pudo o no quiso investigar”.
Vidal Lascano llevó adelante la acusación ante el jury, desde que tomó el caso en 2004.
La historia había comenzado la noche del 4 de mayo de 1996, cuando el policía Sueldo, de 38 años, y un joven de 19, Jaime Jordán, iban en auto por las calles de Morteros, una localidad ubicada a 280 kilómetros de la ciudad de Córdoba.
Aunque no está del todo claro qué clase de relación mantenían Sueldo y su acompañante, el viaje terminó con una discusión y con el policía baleado. Fue el propio Jordán quien llegó de madrugada a la comisaría llevando en el auto al policía que agonizaba.
“Lo curioso —dice el fiscal Vidal Lascano— es que nadie detuvo al muchacho que tenía nada menos que a un policía herido en el coche; no precintaron el auto, ni tampoco secuestraron el arma policial: una pistola con la que, según Jordán, Sueldo se había disparado”. La reconstrucción de esa noche continúa con los oficiales de turno acompañando al muchacho y al herido al hospital regional, donde el policía murió una hora después.
La esposa de Sueldo estaba en los pasillos cuando el jefe de la comisaría, Bitterman Gómez, llegó y le dijo a la mujer que Sueldo se había suicidado.
Según el fiscal y la viuda de Sueldo, este hombre era “una especie de sheriff del lejano oeste” que, según declararon luego los policías que estaban en la comisaría aquella noche, “amenazó varias veces con trasladarlos si insistían con sus sospechas de que el policía no se había suicidado”.
En la misma madrugada del crimen, “Bitterman y el ahora destituido juez Goirán interrogaron a Jordán brevemente y lo liberaron sin culpa ni cargo”, aseguró el fiscal.
La historia se enrareció aún más cuando, luego del entierro sin autopsia un sábado, y con la carátula cerrada rápidamente como suicidio, la viuda acudió al juez para pedirle que exhumaran el cuerpo de su esposo.
“Nunca creí que se hubiera matado —rememoró Elsita—. Me tenía a mí y a nuestro hijo de ocho años. Es cierto que atravesábamos una crisis. Pero ¿qué matrimonio no las tiene? Así que triste, humillada como estaba, fui con mi cuñada. Pero Goirán nos dijo que no tenía dudas de que se había suicidado y que exhumar el cadáver nos iba a costar muy caro. Cuando mi cuñada le dijo que ella se haría cargo de los costos, él volvió a negarse a reabrir el caso”.
A pesar de todo, la mujer no se rindió. Año tras año siguió con su reclamo y en 2004 llegó hasta el despacho del fiscal general de la provincia, pidiendo que se investigara la actuación del juez.
Fue entonces que la causa se reabrió, se exhumó el cuerpo y se confirmó, al fin, que Sueldo tenía el cráneo atravesado por dos balas de su arma reglamentaria. Enseguida fue detenido Jaime Jordán, acusado de homicidio.
En cuanto a Bitterman Gómez, está imputado por “encubrimiento agravado, coacción y abuso de autoridad”. Los por qué de tanta irregularidad por parte del juez y el comisario aún no están claros. Se investigan varias hipótesis, como el tráfico de drogas y hasta supuestos favores sexuales.
Todavía incrédula por el logro de su lucha, Elsita reflexiona: “El lunes, el mismo día que destituyeron al juez, se cumplieron 19 años de mi casamiento con Luis. Creo que esclarecer su asesinato fue el mejor regalo de aniversario que pude hacerle”.
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