Los especialistas descubrieron que estos nuevos FRB se originan en una galaxia espiral a unos 500 millones de años luz de distancia y que la tecnología futura podría establecer cuál de los objetos en la galaxia las está enviando y cómo lo está haciendo. Por el momento, sugieren continuar observando las ondas y estudiar si también se puede detectar la periodicidad en otras ráfagas.

“Las observaciones futuras, tanto de intensidad como polarimétricas, y en todas las bandas de ondas, podrían distinguir entre modelos y se recomienda encarecidamente al igual que las búsquedas de periodicidades en otros repetidores, para ver si el fenómeno es genérico”, escribieron los investigadores.