DETECTARON EXTORSIONES REALIZADAS DESDE LAS CÁRCELES DE CORONDA Y LA UNIDAD 3 DE ROSARIO
Las llamadas extorsivas que anuncian el secuestro de un familiar para exigir un rescate en claves telefónicas ahora también parten de las cárceles santafesinas. Esta modalidad delictiva que se reitera en forma sistemática se trasladó, al menos, a dos penales de la provincia: la Unidad 3 de Rosario y la cárcel modelo de Coronda. Así lo establecieron cuatro informes que la empresa Telecom envió a los juzgados que investigan casos de estafas por teléfono. El hallazgo aún no deparó la detención de los autores de los raptos virtuales: los llamados partieron de teléfonos públicos de libre acceso ubicados en pabellones superpoblados. La novedad motivó la intervención de un fiscal de Cámaras, quien pidió que concentren en sus manos todos los casos denunciados hasta ahora en la Justicia rosarina.
En cuatro hechos de extorsiones telefónicas a vecinos de Rosario, se confirmó mediante informes técnicos y según lo anticipado por la policía rosarina, que las llamadas partieron de aparatos ubicados en unidades penitenciarias de la provincia.
El origen carcelario de las llamadas ya había sido detectado el año pasado, cuando se descubrió que las extorsiones provenían del pabellón 7 de la penitenciaría San Martín de Córdoba capital. Pero desde diciembre pasado los engaños a usuarios rosarinos de teléfonos fijos no salieron de esa cárcel mediterránea. Tres de los siete llamados más recientes que investiga la policía salieron de la Unidad 3, el penal de Riccheri y Zeballos, y un cuarto provino de teléfonos instalados en la desbordada cárcel corondina.
Uno de los damnificados por estafadores de su misma provincia fue Marcelo L., de 33 años, quien el 26 de diciembre recibió un llamado extorsivo en su casa de San Luis al 700. Cuando Telecom envió el listado de llamadas entrantes y salientes al juzgado de Instrucción 6, que investiga el hecho, el hombre descubrió que el embuste había salido de la Unidad 3. Desde el mismo lugar, según un informe de Seguridad Personal al que accedió este diario, se produjeron los llamados por cobro revertido que recibieron el 5 y 7 de enero María Rosa L., de 49 años, y Daniel F., de 53, los dos domiciliados en Rosario.
El identificador de llamadas de la empresa de comunicaciones también detectó que desde dos teléfonos de la cárcel de Coronda se emitieron las llamadas extorsivas que recibió en su casa Silvana Andrea Messano, de 34, en su casa de la zona sur (ver aparte). Mientras que otros cinco casos de los últimos meses, los que sufrieron Pablo Antonio D., Andrea Viviana M., María Angélica V., Mercedes A, y Juan Cruz P., están pendientes del informe de Telecom para saber desde qué teléfono hablaron los estafadores.
A raíz del hallazgo, el fiscal de Cámaras José María Peña solicitó que los fiscales de primera instancia le den cuenta de los expedientes que tramitan por este tipo de delitos, como un modo de centralizar una investigación hasta ahora huérfana de imputaciones directas.
Cómo es el mecanismo
La modalidad de las estafas es siempre la misma. Las víctimas reciben un llamado por cobro revertido, sus interlocutores se identifican como empleados de un hospital y preguntan si algún familiar está fuera del hogar. Una vez que obtienen los datos del pariente ausente, les informan a sus víctimas que éste está secuestrado. Luego les exigen, como rescate, que vayan a comprar una determinada cantidad de tarjetas magnéticas. Y en un llamado posterior requieren que les lean las claves de esa credenciales. Se alzan así con cientos de pesos en pulsos telefónicos.
Siguiendo el rastro de los estafadores del teléfono, la sección Seguridad Personal llegó en el mes de marzo pasado hasta la cárcel de Córdoba, donde intervinieron el teléfono público de un pabellón y cuatro internos fueron sorprendidos en el momento en que intentaban ejecutar un engaño. La voracidad de los secuestradores virtuales -llegaban a efectuar diez extorsiones por día y pasaban horas pegados al tubo- hizo que se sospechara de la complicidad de los agentes penitenciarios, que por su función no podían dejar de advertir el ardid. Tras ello, varios guardiacárceles fueron relevados.
Desde que se detectó que los presos santafesinos se apropiaron del mecanismo delictivo no se produjeron detenciones por las estafas y las causas siguen caratuladas como NN. Los teléfonos están ubicados en pabellones habitados por un promedio de 70 personas cada uno, con acceso libre a las llamadas, y no existe un registro de las comunicaciones efectuadas por los internos hacia afuera de los penales.
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