DETIENEN A UN JOVEN POR EL SECUESTRO Y CRIMEN DE UN DESPACHANTE DE ADUANA
Un joven de 25 años que estaba siendo buscado por su presunta participación en el secuestro y asesinato del despachante de aduana Facundo Azulay, cometido el 10 de febrero de 2005 en la localidad de Lomas del Mirador, fue detenido anoche en el partido bonaerense de Tres de Febrero, informaron fuentes policiales citadas por la agencia Télam. El arresto del sospechoso, identificado como Omar Junco, se realizó cerca de una iglesia evangélica situada en Basares al 2.800.
Todo había empezado como un secuestro virtual: la víctima recibió una llamada en la que un hombre le dijo que tenía en su poder a un familiar. El engaño terminó de manera trágica. Cuando el joven fue a pagar el rescate se lo llevaron, convirtiendo el secuestro virtual en uno real. Luego de cobrar el rescate, mataron al despachante de un tiro en la cabeza. Azulay había ido a esa localidad al oeste del conurbano a pagar un rescate por un presunto secuestro, pero los delincuentes que fueron a su encuentro se lo llevaron cautivo.
Los captores llamaron después a un socio del despachante y cobraron 10 mil pesos. Pero Azulay no fue liberado y además lo asesinaron de un balazo en la cabeza. Por el caso hubo ocho personas detenidas con prisión preventiva, entre ellos, el presunto líder de la banda: un recluso en Ezeiza que había planeado el hecho como un secuestro virtual. Los ocho sospechosos son Ramón Godoy, de 22 años; su esposa, Analía Rodríguez, de 29; Adriana Soria, de 38; Vanina Valderrama, de 24; José Angel Bordón, y tres menores, uno de ellos señalado como el autor material del disparo.
Azulay se convirtió en la primera víctima de un secuestro virtual que termina muerta, y el cuarto secuestrado asesinado en los últimos años, tal como sucedió con Diego Peralta, Juan Manuel Canillas y Axel Blumberg. El caso provocó que el Ministerio de Justicia anunciara que se filmará a todos los presos que utilicen los teléfonos públicos de los penales federales, y que las empresas de telefonía emitan un mensaje de advertencia cuando una llamada proviene de una unidad carcelaria, todo con el fin de evitar los secuestros virtuales.
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