DETIENEN A UN POLICÍA POR REGENTEAR PROSTÍBULOS
Por orden de la jueza de instrucción María Luisa Pérez Vara la policía allanó antenoche dos prostíbulos en zona oeste, en uno de los cuales encontró a una menor de 16 años, y la vivienda de un agente de la fuerza de seguridad provincial que reviste en Bomberos Zapadores de la UR II y de su concubina, quienes regentearían los burdeles. La pareja quedó detenida y ayer a la tarde fue imputada del delito de facilitamiento de la prostitución de menores de edad, en tanto la adolescente fue entregada a sus padres. Los operativos se desarrollaron en el marco de la polémica por la regulación del comercio sexual, aunque su génesis fue la denuncia de una ex meretriz a quien los dueños del negocio le habrían retenido su cédula de identidad y otros efectos personales.
Se secuestró dinero en efectivo, gran cantidad de profilácticos y vestimenta erótica, entre la que se destaca un traje de policía con abrojos, que sería utilizado para hacer shows.
Los allanamientos fueron realizados por la sección Seguridad Personal entre las 23.30 del lunes y las tres de la madrugada de ayer, con la presencia del secretario del juzgado, Oscar Trueno, y del fiscal Guillermo Picca. Las autoridades habían sido alertadas por la denuncia de una mujer de entre 20 y 22 años, que se contactó un mes atrás “por necesidad”, según una fuente de la pesquisa, con un número de teléfono que vio en un clasificado. Los investigadores revelaron que un aviso similar apareció ayer mismo en el rubro “servicios para el hombre y la mujer” de un diario local y que también puede verse en internet. La publicidad hace alusión a dos nombres femeninos y luego se consigna: “Las más hermosas jovencitas. Sin límite de tiempo. 24 horas” y un número de teléfono fijo.
La versión que la denunciante dio a Asuntos Internos el 29 de enero –aparentemente la presentación pasó primero por una seccional– fue que trabajó durante un tiempo breve en uno de los “negocios” que le ofreció el subcomisario. Como tuvo un problema con su pareja, de 34 años, dejó la actividad, pero los titulares del emprendimiento se quedaron con su cédula de identidad y algunos efectos personales. La ex meretriz aportó las direcciones de las viviendas, en Fraga al 1100 bis y Arévalo al 6800, y dijo que allí trabajaban menores, según fuentes judiciales.
El primer local allanado fue el de calle Arévalo, donde efectivamente se encontró a una adolescente de 16 años, a una compañera mayor de edad y a cuatro varones de entre 18 y 23 años, que dijeron ser amigos de las chicas. “Se trata de una casa de material muy bien arreglada y pintada, con un patio delantero y otro trasero y un pasillo lateral”, describió un agente. “Tiene tres dormitorios con cama matrimonial, luces tenues y de colores. Además había un equipo de música y un televisor. En el sector donde estaba el teléfono figuraban afiches con los nombres artísticos de las señoritas, sus medidas y características, el servicio que prestaban y las tarifas. Los precios oscilaban entre los 10 y los 150 pesos”, agregó el vocero.
Además de estos letreros, se secuestró un conjunto, aparentemente utilizado para hacer shows, similar a un uniforme policial. Estaba compuesto por una chaquetilla azul con algunas jerarquías, pantalón y camisa, y dotado de abrojos en los costados para desarmarlo durante un streap tease. Por otra parte, la policía incautó gran cantidad de profilácticos y 100 pesos en cambio.
El segundo allanamiento se realizó a 20 cuadras, en Fraga al 1100 bis, en pleno corazón de barrio Belgrano. La casa es similar a la anterior y también había en su interior muchos preservativos y vestimenta erótica. Se encontraron tres jóvenes de entre 18 y 26 años y ningún cliente. Según un investigador, las mujeres admitieron que ejercían la prostitución bajo las órdenes de la concubina del subcomisario. Sin embargo, la pareja se reservó el derecho de declarar en sede policial.
El agente policial, subcomisario Alejandro B., y su pareja fueron detenidos en su domicilio de zona sur, en Dr. Riva al 3500. Allí se buscó la documentación que la denunciante alegó le habían retenido, pero no se encontró nada.
Tanto los supuestos clientes como las trabajadoras sexuales, todos rosarinos, fueron demorados para comparecer. Sin embargo, enseguida recuperaron la libertad, a diferencia del policía y su concubina. Las meretrices no revelaron estar ejerciendo contra su voluntad ni quedaron imputadas de algún delito. Por la mañana testimoniaron en el juzgado la adolescente y su compañera mayor de edad, ambas encontradas en la casa de calle Arévalo. La niña fue entregada a sus padres por el juez de Menores Jorge Zaldarriaga.
Entre hoy y mañana se ratificará la denuncia, ya que la presentación inicial daba cuenta de que los supuestos dueños de los prostíbulos tienen socios, pero no aclaraba quiénes eran. También se decía allí que en ambos burdeles trabajaban muchas meretrices, varias de ellas menores. La investigación comprobó por el momento que uno de los apodos de las jóvenes ofrecidas en las publicidades coincide con el nombre de pila de la adolescente de 16 años.
De todos modos, en Tribunales fueron prudentes y prefirieron no hablar todavía de una red de prostitución. Los locales eran casas que a simple vista parecían particulares, es decir que no funcionaban como bares o whiskerías.
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