DETIENEN AL GENERAL RETIRADO CABANILLAS POR SU ACTUACIÓN DURANTE LA DICTADURA
El general retirado Eduardo Rodolfo Cabanillas fue detenido en la causa en la que se investigan los hechos ocurridos, durante la última dictadura militar, en el centro clandestino de detención “Automotores Orletti”, imputado del homicidio, entre otros, del hijo del escritor Juan Gelman, indicaron esta noche a Télam fuentes tribunalicias.
Pese a la reserva con que se maneja el magistrado Daniel Rafecas trascendió que a Cabanillas se lo responsabiliza, por los homicidios agravados de cinco de las víctimas de este centro de detención cuyos restos fueron hallados en octubre de 1976 dentro de tambores sellados, rellenos con cal y cemento, que habían sido arrojados al Río Luján.
Las fuentes indicaron que el militar retirado (en el momento de los hechos revestía con la jerarquía de capitán) también tendrá que hacer frente a la imputación por la privación ilegal de la libertad y aplicación de tormentos a 29 personas que permanecieron cautivas en “Automotores Orletti” que funcionara en el metropolitano barrio de Flores, bajo la conducción de la SIDE.
De esta manera Cabanillas agrega su nombre a la lista de detenciones ya ordenadas por Rafecas en la búsqueda de los responsables de este centro clandestino y que incluyen al teniente coronel (RE) Rubén Visuara; el comodoro (RE) Néstor Guillamondegui; el ex agente de la SIDE Honorio Martínez Ruiz alias “Pájaro” y el ex agente del Ejército Raúl Guglielminetti, alias “Ronco” o “Guastavino”.
Desde la SIDE (desde el grupo de operaciones tácticas 18, creado especialmente para estos detenidos) Cabanillas actuaba como superior inmediato del fallecido Aníbal Gordon, quien comandaba “Automotores Orletti”, y a su vez dependía de los ya apresados Guillamondegui y Visuara.
La escala de mandos encontraba su pirámide en el fallecido general Otto Paladino, responsable de la central de inteligencia durante la última dictadura y donde Gordon era el encargado del manejo de “Automotores Orletti”, un viejo taller en el que el represor había colgado retratos de Adolf Hitler en sus paredes.
La investigación de los hechos ocurridos en este centro se produce en el marco de la “megacausa” por las gravísimas violaciones a los derechos humanos cometidas en el ámbito del I Cuerpo de Ejército, reabierta tras la derogación y declaración de nulidad de las leyes de obediencia debida y punto final.
En esa “megacausa” ya hay medio centenar de procesados, la mayoría de los cuales están detenidos por su actuación en los campos conocidos como Banco, Atlético, Olimpo (donde actuaba Julio “el turco Julián” condenado recientemente a 25 años de prisión), Vesubio y “Automotores Orletti”, en el que operaban en forma conjunta servicios de inteligencia locales y uruguayos.
En su oportunidad Rafecas libró orden de captura internacional sobre los militares uruguayos Manuel Cordero Piacentín, Luis Alfredo Maurente Mata, Ernesto Soca y Ramón Díaz Olivera, alias “Boquiña”, integrantes del Servicio de Información de Defensa (SID), dependiente del ministerio de Defensa del vecino país.
El juez argentino también reclamó a la justicia uruguaya la extradición de los militares José Nino Gavazzo, Ernesto Avelino Ramas Pereira, Jorge Alberto Silveira Quesada, Ricardo José Medina Blanco y Jorge Ricardo Arab Fernández, varios de los cuales habían sido indultados por el ex presidente Carlos Menem en sendos decretos a los que Rafecas declaró inconstitucionales.
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