DETIENEN EN CARCARAÑA A UN HACKER ESPAÑOL
Un ciudadano español de 24 años, considerado por la Justicia como uno de los principales hackers de ese país, fue detenido en Carcarañá. La Interpol, con ayuda de la Policía Federal, concretó la noche del jueves el pedido de captura que pesaba sobre José Manuel García Rodríguez por estafas contra diversos bancos de España. El joven, al que los detectives calificaron como un “cerebro” y “genio” de la informática, fue detenido por haber estafado a distintos clientes de entidades bancarias con el método conocido como “phishing”. El operativo tuvo su correlato también en España, donde fueron detenidas 13 personas vinculadas al hacker, durante nueve allanamientos realizados en Alcalá de Henares. La banda buscaba las claves de usuarios de la banca electrónica y luego de obtenerlas debitaba distintos importes de las cuentas bancarias de esos usuarios y los acreditaba en otras, creadas previamente para recibir el dinero.
El hacker fue ubicado cerca de las 20 del jueves en su domicilio de Sarmiento y 9 de Julio en un céntrica esquina de Carcarañá, lindera con un ciber donde pasaba sus días García Rodríguez, conocido en el lugar por el poco original apodo de “el Gallego”.
El arresto del hacker estuvo a cargo de policías de Interpol Argentina, quienes viajaron especialmente a Santa Fe para detenerlo, tras haber recibido a principios de este mes el informe de sus pares de España en el que se presumía que el joven se había refugiado en la Argentina, tras haber escapado de su país en año 2004.
Con colaboración de efectivos de la delegación Rosario de la Policía Federal, los agentes de Interpol realizaron diversos seguimientos y tareas de inteligencia que derivaron en el arresto por orden del Juez Federal de Rosario, Germán Sutter Schneider.
El hacker está acusado de haber cometido estafas millonarias contra bancos españoles mediante diversas maniobras informáticas que realizaba con un grupo de cómplices.
Según detallaron los voceros, la banda se dedicaba a doblar las páginas web de importantes bancos y obtenía así las claves de los usuarios, que creyéndolas legítimas, realizaban operaciones bancarias por Internet. Una vez que poseían la información confidencial de los usuarios, los delincuentes informáticos creaban cuentas en el mismo banco, a las que transferían el dinero de los clientes, del que luego se apoderaban.
Con esta maniobra, que los voceros denominaron “phishing”, la banda logró robar elevadas sumas de euros que, en la mayoría de los casos, transfirió a cuentas creadas en el mismo banco, ya que el trámite era más rápido y, en consecuencia, más difícil de detectar.
El detenido quedó alojado en la alcaidía de Delegación Rosario de Policía Federal, a disposición de la Justicia Federal que se encargará de realizar los trámites para la extradición del hacker a España.
La detención de García Rodríguez revolucionó a la comunidad de Carcarañá, que fue el centro de medios de comunicación de todo el país, y también de España, interesados en los detalles del caso.
Según Claudio Giolidoro, periodista del lugar, el joven “no era muy querido en el pueblo, y no tenía una vida social muy conocida”. “Sólo se mostraba acompañado por un pequeño grupo de jóvenes amigos, con quienes frecuentaba tanto su casa como el ciber lindero a la misma”, agregó.
Otro rasgo distintivo era su movilidad: un ciclomotor Juky 50 centímetros cúbicos, lo que resultaba gracioso debido a su corpulento físico.
De igual modo se informó que en la vivienda allanada se encontraron varias computadoras, conectadas al servicio de banda ancha, desde donde podría haber cometido algunos de los ilícitos en territorio argentino.
Según vecinos de Carcarañá, “el Gallego” se mostraba siempre con dinero aunque nadie sabía fehacientemente cuál era su fuente de ingresos. Quienes lo frecuentaron alguna vez reconocieron que en su grupo de íntimos revelaba su condición de hacker, cualidad que siempre fue tomada en broma por quienes lo escuchaban.
Según el Observatorio Español de Internet en más de 10.000 personas han sido víctimas en ese país de estafas por phishing. Muchos bancos que operan por internet que dicen recibir cien ataques al año y en realidad son “cien ataques diarios”.
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