DETROIT VENCIÓ LOS PRONÓSTICOS Y SE CONSAGRÓ CAMPEÓN
Detroit Pistons se consagró anoche campeón de la temporada 2003-2004 de la NBA, al demoler a Los Angeles Lakers por 100-87 y sellar la serie final con un 4-1 inapelable.
A pesar de los pronósticos que señalaban a los Lakers como grandes favoritos antes del comienzo de la instancia definitoria, el equipo de la Conferencia Este se impuso con autoridad y resolvió la llave con tres victorias consecutivas en el Palacio Auburn Hills.
De esta manera, la franquicia de Michigan volvió a instalarse en la cima, después de 14 años de frustraciones, en períodos en los que Chuck Daly dirigía y en los que Isaiah Thomas, Joe Dumars y Bill Lambeer descollaban dentro de la cancha.
Los Angeles, disminuido sensiblemente por la lesión de Karl Malone, terminó exhibiendo una desdibujada imagen colectiva y ni los arrestos individuales de Kobe Bryant y Shaquille O´Neal lo salvaron de la vergüenza.
El quinteto dirigido por Larry Brown no dio lugar a cualquier reacción y sustentó su éxito en la descomunal tarea de Ben Wallace, responsable de 18 puntos y 22 rebotes.
Pero endilgarle exclusivamente el triunfo de los Pistons a la tarea del pivot sería injusto, porque Richard Hamilton (21 tantos), Tayshaun Prince (17) y Chauncey Billups (14) desplegaron desempeños para el elogio.
La película del cuarto partido se repitió, en cierta medida, en este quinto. Porque Detroit Pistons se sobrepuso a un comienzo irregular, en el cual el ucraniano Slava Medvedenko encestó todo lo que tiró (3 de 3 en dobles en esos primeros tres minutos), y luego empezó a nivelar con su acostumbrada defensa asfixiante.
Y lo mejor de la escuadra campeona de la Conferencia Este estuvo, sin lugar a dudas, en el hecho de que mostró una efectividad inusitada en el ataque, a punto tal que Ben Wallace convirtió los cinco intentos de dos puntos que ensayó durante esa primera mitad (11 unidades en los primeros 24 minutos).
Y Hamilton (11), Billups y Prince (ambos con 8) y hasta el suplente turco Mehmet Okur (7) contribuyeron al ataque de los dirigidos por Larry Brown, que sumaron impensados 55 puntos al cabo de los dos primeros cuartos.
Los Angeles Lakers padeció, otra vez más, la irregular tarea del escolta Kobe Bryant, quien apenas marcó 4 de los 12 tiros de cancha que ejecutó.
Después de un primer segmento parejo, en el que los Pistons se imponían por uno (25-24), la distancia se ensanchó a doce (53-41) y finalmente se estacionó en diez (55-45), a la finalización del primer período.
Y si la escuadra californiana guardaba chances de recuperarse apenas comenzado el tercer segmento, las mismas se desvanecieron inmediatamente, a partir de la encomiable labor del mejor hombre defensivo de la NBA, Ben Wallace, quien capturó 10 rebotes en ese período.
Esa circunstancia más el cansancio exhibido por los hombres visitantes terminaron de volcar definitivamente el pleito para los Pistons, que liquidaron la serie con un 27-14 parcial, que se tradujo en una diferencia indescontable (82-59).
El último tramo del partido sirvió únicamente para el regodeo de los simpatizantes locales, que festejaron el título obtenido, mientras Los Angeles Lakers, desde su técnico Phil Jackson (perdió la primera final de las 10 que disputó como técnico de la NBA) a todos los jugadores, eran la patética imagen del desconsuelo.
Síntesis
(100) Detroit Pistons: Chauncey Billups 14, Richard Hamilton 21, Tayshaun Prince 17, Rasheed Wallace 11, Ben Wallace 18 (fi) Corliss Williamson 6, Lindsay Hunter 2, Elden Campbell 4, Mehmet Okur 7, Mike James 0, Darko Milicic 0. Dt: Larry Brown.
(87) Los Angeles Lakers: Gary Payton 2, Kobe Bryant 24, Deveaun George 4, Slava Medvedenko 10, Shaquille O´Neal 20 (fi) Brian Cook 4, Luke Walton 2, Derek Fisher 10, Kareen Rush 5, Rick Fox 6, Bryan Russell 0. Dt: Phil Jackson.
Jugado en el Palace Auburn Hills (Detroit)
Parciales: Detroit Pistons 25-24, 55-45, 82-59 y 100-87.
Serie: Detroit Pistons 4-1.
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