DETUVIERON A "UN PSICÓPATA CON UNA PERVERSIDAD BRUTAL"
La Brigada de Investigaciones de Rosario detuvo el jueves a un hombre y una mujer -padrastro y madre respectivamente- sospechados del asesinato y encubrimiento de la muerte de un chiquito de seis años que fue hallado en septiembre pasado semienterrado a un costado de la autopista Rosario‑Santa Fe, a la altura de Coronda.
Alberto Armando Gómez, de 41 años está acusado de dar muerte a golpes a Juan Rodríguez de 6 años, hijo de su concubina Beatriz Albarracín, de 28, quien ocultó la muerte y desaparición del menor. “Nino” fue hallado el 22 de septiembre, a un costado de la cinta asfáltica en un pozo de poca profundidad desnudo, semienterrado y con mutilaciones, contra el alambrado de un campo.
Un profesional lo entrevistó ayer y lo definió como “un psicópata con una perversidad brutal”. Pero uno los investigadores experimentado en tratar con asesinos, lo calificó sin eufemismos: “Es un monstruo”.
La policía detuvo a la pareja la noche del jueves en una vivienda de calle Ensenada al 5200, en el barrio de Saladillo, donde vivían con otros tres hijos: Luciano Rodríguez, de 9 años, Olga Rodríguez de 7 y Evelyn Albarracín, de 2 años, esta última hija de ambos detenidos.
Según los investigadores, la pista surgió a partir de otro hecho registrado el 16 de noviembre, cuando la policía debió concurrir a un departamento Fonavi ubicado en Sánchez de Thompson 150 bis porque Gómez había golpeado a una mujer y amenazaba con tirar a los niños por el balcón. Allí Gómez vivía desde hace largos años con su esposa, Silvia Fasano, una mujer de 49 años profesora de Historia, a quien convenció de que los chiquitos que llevaba cada fin de semana eran de un orfanato.
El tiempo pasó, y Gómez decidió presentar a la madre de los menores como la niñera que iba cuidarlos de ahora en más y la llevó a vivir junto a ellos. Pero la violencia que sobrevoló gran parte de la vida de este enfermero naval, volvió a hacerse presente ese 16 de noviembre.
Sus propios vecinos relataron entonces a los medios de prensa que “siempre se pelean, gritan y él les pega”. Pero aclaraban que lo que había pasado en esos últimos días es inexplicable: la menor de las nenas de dos años había comenzado a llorar y se desataron los golpes y los gritos. “Al nene le gritó barbaridades, como que le iba a pegar un tiro en la cabeza y que lo iba a acuchillar”, contaron los vecinos, que fueron los primeros en llamar al Comando Radioeléctrico. Mientras Fasano fue a la comisaría 11º y lo denunció por agresiones.
La policía llegó a la casa y, según relató el comisario Miguel Angel Martínez, “los chicos tenían lesiones leves, pero visibles: el nene tenía el ojo marcado y la más chiquita también tenía marcas”. Gómez fue detenido y puesto a disposición de la justicia correccional primera a cargo de la jueza Graciela Sedda y luego a manos del juzgado Nº 7 que no tiene juez a cargo, por lo que es manejado por la secretaria del mismo. Sin embargo a los cuatro días recuperó su libertad.
El episodio sirvió sin embargo para alentar a sus vecinos a revelar que uno de los cuatro hijos del matrimonio Gómez-Albarracín, no era visto por la zona desde finales del mes de agosto. Un llamado alertó al jefe de la brigada de Homicidios, Daniel Corbellini, quien se abocó de inmediato a la pesquisa. Así pudo establecer que Gómez era marinero naval de buque pesquero en Mar Argentino, a quien su prontuario lo revelaba como un hombre de un perfil violento, con antecedentes por robo a mano armada además de amenazas y lesiones.
De su legajo no se desprende que efectivamente haya sido infante de Marina ni que haya estado en el frente de batalla, como él mismo hacía trascender, mientras se mostraba uniformado, con ropa mimetizada.
Al interrogar a su madre, primero negó tener otro hijo, pero cuando los investigadores le mostraron una foto de los cuatro chicos donde se lo podía ver a Nino, la mujer se quebró y relató lo ocurrido. Contó que su pareja “la molía a palos continuamente y exhibió magullones en todo su cuerpo de larga data”.
Y relató que “una noche hubo una discusión en la casa y Nino se largó a llorar por lo que Gómez lo golpeó brutalmente hasta que no respondió más”. Entonces sacó el cuerpo de la casa y lo llevo hasta Coronda.
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