DEUDA: ARRANCA LA DISCUSIÓN CON LOS ACREEDORES LOCALES
Con el objetivo de convencer a los bonistas “uno por uno”, esta semana el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, se reunirá con asociaciones de acreedores privados para explicarles en detalle en qué consiste la propuesta que el Gobierno presentó la semana pasada para reestructurar la deuda en default. Y los primeros en llegar serán los representantes de los bonistas locales.
El martes será el turno de la Asociación de Damnificados por la Pesificación y el Default (ADAPD). Y el viernes llegarán al edificio del Palacio de Hacienda, los integrantes de la Asociación de Ahorristas de la República Argentina (AARA).
Que los bonistas locales estén entre los primeros que participarán de esta segunda ronda de negociaciones, con las que el Gobierno quiere comenzar a encaminar definitivamente la reestructuración de casi US$ 82.000 millones en default, no es un dato menor: se calcula que hay 500.000 tenedores minoristas locales que concentran entre el 15% y el 18% de la deuda. A lo que hay que agregar casi 20% que está en manos de las AFJP.
Por eso, Nielsen y su equipo volverán a reunirse con las dos asociaciones locales de bonistas, con las que ya tuvieron un primer acercamiento a mediados de abril.
Sin embargo, en esta ocasión, los bonistas anticiparon que exigirán más precisiones y detalles que hace dos meses. “Vamos a pedir precisiones, en especial sobre la sustentabilidad de la propuesta”, adelantó Horacio Vázquez, integrante de ADAPD, la asociación que se reunirá mañana con Nielsen.
En tanto, Carlos Báez Silva, miembro de AARA, le dijo a Clarín que el viernes, cuando visiten el Ministerio de Economía, le pedirán al Gobierno “más precisiones y también que ofrezca a los bonistas un pago en efectivo” para salir del default.
Los encuentros con las asociaciones locales de bonistas están confirmados, aunque todavía no se fijó fecha para que Nielsen y su equipo reciban a la Unión de AFJP, que reúne a todas las administradoras de jubilaciones, salvo la AFJP Nación, que no posee bonos en default.
Tampoco fue confirmada en forma oficial la fecha en que llegarán los representes del Comité Global de Tenedores de Bonos de la Argentina (GCAB, según sus siglas en inglés), que encabezan el banquero italiano Nicola Stock y el estadounidense Hans Hume.
El GCAB es uno de los grupos que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, deberá seducir, ya que posee US$ 37.000 millones de bonos en default y rechazo la propuesta que se presentó el martes pasado y que incluye una quita de US$ 60.900 millones sobre el capital de la deuda.
En realidad, parte del GCAB ya estuvo conversando con el Gobierno, sólo que los interlocutores no fueron Stock ni Humes. El viernes se entrevistaron con Nielsen el economista republicano Adam Lerrick y el ex ministro de Hacienda de México Angel Gurría, quienes vinieron en representación de la Argentine Bond Reestructuring Agency (ABRA), un grupo que —pago de comisión mediante— representa a bonistas alemanes.
Ellos fueron, en rigor, los que inauguraron la segunda ronda de conversaciones del Gobierno con los acreedores que, la semana próxima, incluirá a los bonistas extranjeros.
Por ahora, está confirmada la presencia en Buenos Aires de Stefan Engelsberger, el bonista alemán que fundó IG Argentinien, una ONG de 200 bonistas que quieren cobrar sus títulos pero tienen una posición más amigable con el Gobierno, e incluso propusieron un “bono social”.
En cambio, siguen en duda una nueva visita de los integrantes del GCAB o de otras asociaciones que participaron de la primera ronda de acreedores, como la italiana Assotutella Consumatori, de Paolo Alazraki.
Mientras el Gobierno dialoga en Buenos Aires con los bonistas, los ejecutivos de los tres bancos que asesoran al Gobierno (UBS, Barclays y Merrill Lynch) viajarán a Washington para reunirse con la vicedirectora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Anne Krueger, a quien le darán detalles de la oferta presentada el martes pasado.
Así, el Gobierno le enviará una señal al FMI poco antes de que llegue la nueva misión técnica del organismo. De lo que opinen sobre la oferta los técnicos que vendrán el 15 de este mes a Buenos Aires, dependerá que el FMI apruebe la próxima revisión de metas para mantener el acuerdo entre Argentina y el FMI.
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