DEUDA: AUMENTA LA TENSIÓN E ITALIA YA PREPARA UNA RESPUESTA
Las relaciones diplomáticas con Italia amenazan con subir de voltaje. La Farnesina, como se llama la Cancillería romana, contestará puntualmente las críticas directas y personalizadas que el presidente Néstor Kirchner formuló contra el gobierno de Silvio Berlusconi. “Estamos esperando instrucciones. Pero habrá una respuesta el lunes”, aseguró a Clarín una fuente de la Embajada. Pero hasta entonces, el representante italiano en Buenos Aires, Roberto Nigido, permanecerá en silencio.
El viernes, en Puerto Madryn, el Presidente se descargó con ganas contra su colega italiano. “Qué actitud distinta la del gobierno italiano en relación con la reestructuración de la deuda, comparada con la que tuvimos nosotros, que les abrimos nuestro corazón y los brazos a los italianos en los peores momentos”, indicó Kirchner en un acto que, curiosamente, se hizo en una empresa italiana instalada en Chubut, Panapesca.
Las rispideces con Roma no son nuevas: tienen el origen en el default. En Italia, hay 13.500 millones de dólares de la deuda en mora, en manos de unos 450 mil bonistas. Desde entonces, el gobierno de Berlusconi ha endurecido sus demandas tanto en el directorio del FMI como en el Grupo de los 7. Harto de las presiones, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, ya se había quejado públicamente en Washington, luego de la última asamblea del Fondo.
Pero este último incidente tuvo origen en otro hecho particular: la Comisión de Valores de Italia (CONSOB) retrasó hasta mediados de diciembre la aprobación del canje en ese país. Esto y la decisión del Bank of New York de renunciar a ser el agente de cambio de la operación aplazaron todo el esquema para salir del default.
El viernes, cuando le preguntaron a Kirchner si había reprochado a Lavagna por estos atrasos, respondió sin pelos en la lengua: “El reproche es para Berlusconi”.
No parece casual que Kirchner haya disparado sus cañones contra Berlusconi de esta manera. Días atrás había estado con uno de sus enemigos políticos del primer ministro italiano y predecesor en el cargo, Massimo D’Alema, quien fue recibido prácticamente con alfombra roja en todo el Gobierno. Al menos, se sacó fotos con todos los ministros.
D’Alema y Berlusconi tienen posturas literalmente opuestas sobre el tema de la deuda. El primero dice que hay que responsabilizar a los bancos italianos por venderles a precio de oro títulos de un país que —se sabía— estaba a punto de declararse insolvente. En cambio, el actual jefe del gobierno, líder de la fuerza de derecha Forza Italia, busca explotar la indignación de los ahorristas italianos, en su mayoría jubilados, para sacar provecho electoral.
Kirchner comparte la visión de D’Alema y, curiosamente, muchos ahorristas italianos también. Sin embargo, estos últimos no están de acuerdo en los ataques del Presidente. Ayer, Mauro Sandri, abogado de muchos de los juicios por el default en Italia, dijo que el Gobierno tiene “una estrategia de comunicación negativa”. Nicola Stock, la mayor figura visible de los bonistas italianos, ayer se reservó de abrir juicio: los fines de semana apaga su celular, para compartir el tiempo con su familia, indicó a Clarín una fuente de su entorno. Los diarios italianos, acaso por la diferencia horaria, tampoco reflejaron el tema: ni siquiera las versiones de Internet.
Mientras Kirchner lanzaba su pirotecnia contra el gobierno italiano, los bancos que asesoran al Gobierno en el canje de la deuda, comunicaron en Economía que la CONSOB aprobaría el prospecto de la deuda —de 160 páginas— el 15 de diciembre. Si eso efectivamente sucede, ya Italia no quedará desencajada del calendario para salir del default. La semana pasada otra noticia debe haber generado aliento en esferas oficiales: un tribunal de Venecia ordenó al Deutsche Bank devolverles el dinero a dos pequeños ahorristas que habían comprado bonos argentinos.
Este último es el primer fallo que se produce sobre el controvertido tema de los bancos. Otros juicios contra la Argentina han fallado sistemáticamente. Hasta ahora, ningún acreedor, grande o pequeño, ha logrado que algún tribunal se declare competente en causas contra el Estado argentino por el default.
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