DEUDA: COMENZÓ UNA DURA PULSEADA CON LOS ACREEDORES
Tras la presentación que hizo el martes el Gobierno de la nueva oferta para salir del default, se largó una dura pulseada con los acreedores del exterior. Pero la batalla —por ahora— no tiene lugar en la mesa de negociaciones, sino a través de los medios y los lobbies de presión. Quien lanzó la ofensiva contra la quita récord de 60.900 millones de dólares que pretende lograr el Gobierno argentino fue el Comité Global de Tenedores de Deuda de la Argentina (GCAB, según sus siglas en inglés), la organización más intransigente de bonistas.
Hans Humes, el presidente de la organización en los Estados Unidos, se dedicó a rechazar la propuesta argentina en influyentes programas financieros en la televisión por cable, de esos que sintonizan los traders en Wall Street. Y en Roma, Nicola Stock, el otro referente del grupo, amenazó en una concurrida conferencia de prensa, celebrada en la Asociación Bancaria Italiana, con bloquear un posible acuerdo de deuda entre la Argentina y el resto de los acreedores.
“Representamos actualmente al 44% de los acreedores y es posible que el porcentaje aumente y lleguemos a ser más de la mitad, por lo que podríamos bloquear la reestructuración de la deuda argentina con los acreedores privados”, sostuvo Stock. “Para Argentina sería grave y tendría efectos económicos si bloqueamos la reestructuración de la deuda”, agregó el banquero italiano.
“Los ahorristas italianos están furiosos, quieren recuperar su dinero y presionan para que iniciemos causas legales a través de asesores legales”, sostuvo.
El duro lenguaje de Stock es típico de una negociación tan compleja como la de la deuda externa argentina, en una etapa crítica como esta, en la que entran a tallar las definiciones. En el Gobierno dejaron rebotar los dichos del GCAB, sin responder abiertamente. Ayer el equipo de Lavagna estaba más que satisfecho con el amplio respaldo obtenido del empresariado local que el miércoles apoyó la propuesta. Allí, sólo dejaron trascender la esperanza de que esta agrupación de bonistas deponga la pelea pública en algún momento, y que venga a Buenos Aires a participar de la segunda ronda de con versaciones con los acreedores, que se extenderá del 7 al 16 de junio próximo.
Pero Stock no sólo dijo que intentará bloquear un acuerdo, sino que además reveló que está haciendo presión por la deuda en default ante el gobierno italiano. “Mandé una carta al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, para que durante las reuniones del viernes y sábado en Roma con el presidente estadounidense George W. Bush le hable del tema”, dijo. “Todos los gobiernos deben hacer una acción contra Argentina, tanto en el FMI, como en el grupo de siete países más industrializados, G7”, agregó.
Oficialmente, el GCAB dice contar con bonos de la deuda externa por un total de US$ 37.000 millones. Sin embargo, mantiene en la confidencialidad la lista de sus miembros. En el Gobierno dudan de que la organización tenga un perfil tan alto. En Wall Street aseguran que el grupo no es tan grande como dice ser. “Si la oferta final es atractiva, el GCAB perderá representatividad”, dijo un experto.
Lo cierto es que los ahorristas italianos que tienen bonos de la deuda argentina en default representan, junto a sus familias, un potencial electoral de más de un millón y medio de votos. El 12 y 13 de este mes habrá cruciales elecciones al Parlamento Europeo y los sondeos pronostican una victoria de la oposición de centroizquierda.
Pero los analistas financieros dicen que aún hay detalles clave de la oferta de la deuda que están en la ambigüedad, con lo que no se puede sacar una conclusión final de cuán buena o mala es. Uno, por ejemplo, es cómo se aplicará el cupón ligado al PBI. Los analistas dicen también que las zonas grises son justamente las áreas de negociación.
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