DEUDA: EE.UU. QUIERE UNA NEGOCIACIÓN RÁPIDA, CON ALTA PARTICIPACIÓN
Ante la inminencia del lanzamiento del canje de deuda en Argentina, el gobierno de Estados Unidos salió ayer a decir que no interferirá en la negociación con los acreedores. Y especificó que el Fondo Monetario Internacional tampoco lo hará. Pero remarcó que velará para que haya una negociación “de buena fe” y a la vez destacó la necesidad de lograr una “alta participación” de los bonistas en la operación.
Mientras el ministro de Economía, Roberto Lavagna, y su equipo terminan de preparar el prospecto con los detalles de la oferta, desde Washington llegaron señales de que aunque no se meterán están siguiendo el tema de cerca.
“Estados Unidos y el FMI no están en el medio de las negociaciones”, dijo ayer en la capital norteamericana el subsecretario del Tesoro estadounidense, John Taylor. Y “es el mejor lugar”.
Sin embargo, el funcionario agregó que la administración de George W. Bush espera que el tema de la deuda “se resuelva pronto”.
Desde que Argentina declaró el default, tanto el Gobierno de Estados Unidos como el Fondo Monetario y el Grupo de los Siete, vienen presionando para que se solucione cuanto antes el tema de la deuda.
Incluso la semana pasada, el vocero del Fondo Monetario Internacional, Thomas Dawson, dijo que las negociaciones con la Argentina, que hoy están suspendidas, solo se retomarán cuando termine la operación de canje de los títulos en default.
Ahora que es inminente la presentación de la oferta, Taylor parece traslucir una actitud más prescindente.
Ayer sostuvo que su Gobierno sólo intervendrá para “pelear por la buena fe” de las tratativas y que no opinará sobre “si una parte debería dar más o la otra debería dar menos”.
“Espero que las negociaciones entre la Argentina y los acreedores contemplen las concesiones mutuas necesarias”, había dicho Taylor en abril, durante una visita a Buenos Aires. Y aquella fue su elíptica referencia a que los bonistas debían bajar sus pretensiones y el Gobierno mejorar la oferta.
Pero para dejar en claro que no interferir no significa desentenderse, Taylor advirtió que “Argentina no va a poder seguir creciendo si no resuelve estos problemas fundamentales”.
El funcionario también apuntó que “una alta participación (de los tenedores de bonos en el canje de la deuda) es una meta importante que hemos señalado en muchas oportunidades”.
El de la participación es uno de los puntos sobre los que el Fondo Monetario viene machacando con insistencia. Aunque nunca le pusieron un número fijo, trascendió que la expectativa del Fondo es que la reestructuración cuente con la adhesión de al menos el 80% de los acreedores. El Gobierno tiene expectativas más modestas, del 65 o 70% de adhesión.
El subsecretario del Tesoro norteamericano también destacó que la reestructuración de la deuda es relevante “para el futuro de la Argentina y de todos los mercados emergentes”.
Aunque esta referencia está en línea con el temor de los principales centros financieros internacionales de que el caso argentino marque un precedente para los gobiernos que aún siguen pagando sus deudas, Taylor matizó esa posibilidad. “Se habla mucho del contagio, pero hay una caída importante en ese tipo de efectos negativos. Si se mira el default argentino no se percibe nada de eso”, descartó Taylor.
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