DEUDA: EL GOBIERNO RATIFICÓ LA QUITA Y NO HABLA DE LOS INTERESES CAÍDOS
Con una avalancha de declaraciones, el Gobierno salió ayer a transmitir dos mensajes. El primero, que se mantiene la quita del 75%. El otro, que no se pagarán los 18 mil millones en intereses acumulados desde el default.
“El planteo de la renegociación con los tenedores de títulos de la deuda, no varía en nada de la propuesta de Dubai”, sostuvo el presidente Néstor Kirchner. “Todo lo que se dice por ahí no es cierto. Nuestra postura es la misma, es clara, de buena fe, es racional”.
“No tenemos ni en vista a tener otro esquema diferente del que hemos dicho a la sociedad”, agregó el mandatario.
En los últimos días hubo rumores que cruzaron fuertemente tanto la prensa con los mercados financieros. Estos decían que todos los bonos que la Argentina le ofrezca en el canje a los acreedores, estarán ligados al movimiento del PBI. La posibilidad de que se ofrezca al menos una parte de los intereses atrasados no sólo hizo correr a las rotativas, sino que circuló por Wall Street.
Si bien, en estos días en que está en Buenos Aires la misión técnica del FMI, el discurso oficial es que hay progresos en el proceso de salida del default, la versión del pago de los intereses atrasados pareció ir demasiado lejos para el gusto del Gobierno. “No hay nadie en Gobierno ni en el Ministerio de Economía que avale eso”, afirmó el ministro de Economía Roberto Lavagna.
“No existe ninguna posibilidad de cambiar la quita que hemos planeado”, arremetió, por su parte, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.
Pero, pese a esta embestida de declaraciones por la deuda, en Wall Street comienza a expandirse la creencia que el Gobierno tiene intenciones de llegar a un acuerdo con los acreedores. Incluso, hay quienes están enredados en la letra chica.
Estos se hacen dos preguntas centrales: una, es cuánto el Gobierno está realmente dispuesto a ofrecer en términos de valor real presente; la segunda, tiene que ver con lo que técnicamente se conoce como “valor relativo” de la oferta, y está referido a cómo se compatibilizará los distintos vencimientos e intereses de los viejos títulos en default con los nuevos del canje.
Desde que el Grupo del G7 conminó hace unas semanas a la Argentina a entablar “negociaciones de buena fe” con los acreedores, el Gobierno anunció la formación del “sindicato de bancos” que ejecutará la reestructuración de la deuda y adelantó que en abril se dará a conocer el menú de nuevos títulos para ofertar tanto a los bonistas extranjeros como a los nacionales.
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