DEVOLVIÓ UN CELULAR, LO PREMIARON CON UNA JUGADA Y SE GANÓ LA QUINIELA
A juzgar por muchos, podría ser la recompensa por haber hecho una buena acción. Edgardo tiene 52 años y nada de experiencia en el escolazo. Nunca jugó a la quiniela y, sin embargo, su número salió a la cabeza. La suerte estuvo sin dudas de su lado: se llevó 7.700 pesos tras recibir una jugada de regalo por haber hallado y devuelto un teléfono móvil perteneciente a una agencia de lotería.
La historia del feliz ganador comenzó el sábado a la mañana cuando conducía su auto que “casi pisa” el aparato que estaba en medio de la calle, casi en la esquina de Santa Fe y Ovidio Lagos.
Antes de pasarle por encima, lo esquivó. Luego descendió del coche y lo alzó. Esperaba poder devolvérselo a su dueño.
Aún seguía manejando cuando desde el aparato (con handy) comenzó a escucharse un beep. Era un aviso que el hombre no sabía responder. Estudió un poco el receptor y logró contestar.
“Lo llamo de Tedeschi (la agencia), se nos perdió ese teléfono que usted tiene”, le dijo Mabel Olivera, una de las empleadas del comercio.
“Sí. Lo encontré en la calle”, contestó Edgardo sin siquiera imaginar lo que vendría. Cerca del mediodía, el personal del negocio había salido a la calle a buscar el celular extraviado y en medio del rastrillaje una vecina les había dicho que había visto que desde un automóvil alguien “alzó algo y se lo llevó”.
El hombre estaba lejos de la zona del negocio haciendo trámites personales, por lo que avisó que llamaría una hora después para reintegrar el equipo. No obstante, lo hizo 20 minutos más tarde y prometió llevarlo personalmente a la agencia donde lo esperaban ansiosos.
Fue la propia Mabel, encargada de la firma, quien lo atendió e inmediatamente recibió el teléfono. A cambio, y como gratificación, le obsequió al honesto protagonista del hallazgo una jugada de la quiniela con los tres números finales de la línea móvil que terminaba de devolver. En total, apostó por él treinta pesos al 665 en la nacional nocturna.
“Estaba nerviosa; con la emoción me olvidé de pedirle los datos, su nombre y el teléfono”, recordó ayer Mabel en diálogo con La Capital.
Eran las 12.40 del sábado cuando Edgardo tomó el sobre cerrado con la boleta y se retiró. Ya de noche, pasadas las 21.30, se realizó el sorteo de la quiniela y el número en cuestión salió a la cabeza. No obstante, Edgardo no tenía la menor idea.
“La verdad es que no soy apostador; dejé la jugada en mi casa y ni siquiera abrí el envoltorio”, le contó a este diario.
Las chicas de la agencia esperaron que el hombre se comunicara con el negocio, pero transcurrió el fin de semana y no recibieron noticia alguna. El lunes ya suponían casi con absoluta certeza que Edgardo no se habría enterado de la buena nueva.
“¿Cómo hacemos para avisarle si no tenemos ninguna manera de contactarlo?”, se preguntaron. Hasta que se les ocurrió difundirlo por la radio. Eligieron el programa “Café con F” (lunes a viernes de 9 a 11 por Radiofónica).
“Conté la historia apenas empezamos a trabajar”, relató Pablo Franza, el conductor del programa. “Si conocen a este tipo avísenle que se ganó 7.700 mangos”, dijo al aire. “La verdad es que fue divertido que se haya enterado así, sin que se tuviera que exponer”, añadió.
“Fue Celeste la que avisó a mi mujer que estaban buscando al que devolvió un celular y tenía un número ganador de la quiniela”, dijo Edgardo refiriéndose a la novia de su hijo, quien escuchó el programa.
Pensaba que era una broma
Así, 20 minutos después de enterarse de aquella novedad se dirigió a la agencia, aunque desconfiando de que fuera una broma. “Nada que ver”, reaccionó Mabel. El afortunado dueño de los números estaba chocho. “Me voy a dedicar a buscar celulares”, bromeó. En rigor, es el sexto teléfono móvil que encuentra (y devuelve) en la calle.
Finalmente, cobró su dinero cerca del mediodía. “Nunca nos pasó nada así, esto va a quedar en la historia”, dijo Mabel feliz de que “lo lindo es que fue su recompensa por la honestidad”, remató.
Edgardo vive en la zona oeste, está casado y tiene 3 hijos. “Ni me había fijado en el número que me regalaron”, reveló . “Lo hice a último momento por todo el bochinche que se armó”, prosiguió.
Lo cierto es que el hombre, un comerciante desconocedor de este tipo de juegos de azar, cobró casi 8 mil pesos.
En su casa, la noticia fue recibida de modo “espectacular” y el dinero, que le sirvió para cumplir “con algunas obligaciones”, ya desapareció.
En tren se seguir contando particularidades, confesó que nunca antes había ganado nada.
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