DÍA CLAVE EN LA PULSEADA PARA EVITAR NUEVAS SUBAS EN LA CARNE
Los cerca de 6.500 vacunos que anoche ingresaban al Mercado de Liniers nunca imaginaron que iban a convertirse en protagonistas clave para que el Gobierno desista de elevar las retenciones a la carne, con las que amagó la semana pasada.
Tras el nuevo acuerdo que el viernes sellaron Economía y las entidades de la cadena ganadera, las autoridades fijarán esta semana su mirada sobre la oferta de hacienda: esperan que los pro ductores cumplan con su parte y eviten un recalentamiento de los precios en lo que queda del año.
Aunque no es un ingreso que deslumbre —habitualmente los lunes llegan a Mataderos unos 5.000 animales—, esas 6.500 cabezas bastarían para calmar, al menos por hoy, los inquietos precios ganaderos, que acumulan un alza de casi 18% en lo que va del año, y que provocaron una suba de casi 20% en la carne vacuna. “Creo que la oferta se va a normalizar”, señaló el titular del Mercado de Liniers, Roberto Arancedo. Los consignatarios, además, confiaban en un remate especial que se realizará el jueves, y que agregaría 10.000 vacunos a la oferta habitual.
En tanto, hoy se sentarán a negociar con Economía los frigoríficos exportadores agrupados en el Consorcio ABC, la única entidad que el viernes decidió no sumarse al pacto para contener los precios. Este grupo representa 30% de la faena y, para evitar más retenciones, propuso al Gobierno rebajar 15% los precios de siete cortes que no se venden al exterior (entre ellos el asado, la picada y el vacío). Para no generar falsas expectativas, un funcionario de Agricultura señaló que, en caso de prosperar, el impacto de esa medida sería limitado, porque los descuentos llegarían a una escasa porción de la oferta total de carne vacuna.
La semana pasada, y con el INDEC revelando una suba de 4,5% en los precios de la carne en noviembre, la relación entre el Gobierno y este sector productivo se puso al rojo vivo. El Ejecutivo amenazó con volver a elevar las retenciones hasta el 25%, desde el 15% en que ya las había ubicado pocos días atrás. Con esa amenaza en ciernes, el viernes, una docena de entidades de la cadena prometieron hacer todo lo posible para mejorar la oferta y evitar nuevas alzas que impacten en el índice inflacionario y en el bolsillo del consumidor.
La intervención directa de Néstor Kirchner y de la ministra Felisa Miceli, quienes el viernes estuvieron reunidos largo rato con los dirigentes del sector, fue clave para distender los ánimos. Horas antes, los productores amenazaban con retener su ganado para dejar sin carne a los mercados justo antes de las Fiestas. “El Presidente prometió que se va a retomar el diálogo para el mediano y largo plazo”, señaló un funcionario cercano al secretario de Agricultura, Miguel Campos. Y un consignatario aceptó que ese gesto bastó para guardar los tambores de guerra.
Eso sí, las aspiraciones de unos y otros son bastante modestas. “Confiamos que la carne mantenga sus precios. Eso sería un golazo”, decían en el Gobierno. El intermediario ganadero, por su lado, recordó que “el problema de fondo sigue intacto, y es que no hay tanta hacienda” como para atender un consumo interno vigoroso y un mercado externo que aumentó sus compras en 200.000 toneladas este año.
La pulseada será cotidiana durante lo que queda del año. Usualmente, en diciembre los precios del ganado suben por una cuestión estacional (se aprovechan las pasturas de la primavera) y porque los productores eligen desprenderse de sus vacas en enero, para evitar que esas ventas integren su declaración del Impuesto a las Ganancias.
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