DIARIO DE LA GUERRA DEL CERDO
La comisión de producción porcina de la Federación Agraria Argentina (FAA) denunció la existencia de “prácticas oligopólicas” por parte de la industria del chacinado al importar cerdos desde Brasil a precios más altos que los valores promedio del mercado interno “para desanimar a los productores”. Los pequeños productores explicaron que los procesadores locales incrementaron los niveles de importación porcina a los fines de estoquear mercadería y “provocar una caída en el precio pagado al productor”. La producción porcina argentina alcanza a cubrir entre el 60 y el 70 por ciento de la demanda interna, estimada en siete kilos de cerdo anuales per cápita. Detrás de la provincia de Buenos Aires, Santa Fe ocupa el segundo puesto en faena porcina al participar de un 24 por ciento de la torta en la Región Centro –que a su vez produce el 96,5 por ciento del país–, con 69 establecimientos de matarifes abastecedores.
“La importación de carne porcina desde Brasil provoca una baja en el precio del capón, creando una fuerte incertidumbre entre los productores locales por la caída de valores que viene experimentando el sector”, aseguraron desde la comisión porcina de la FAA. Según contaron a este diario, “se detectaron prácticas oligopólicas de la industria del chacinado dirigidas a provocar la baja en el precio de los animales” atento a que “los procesadores locales están importando carne de cerdo de Brasil a precios más altos que los del mercado interno para desanimar las demandas de los productores”.
La denuncia de la FAA posee nombres. “Los principales establecimientos importadores son Paladini, Los Calvos, Molinos Río de la Plata, Riosma e Iydsa”, aseguran los productores, quienes explican la maniobra con números en la mano al revelar que en el primer cuatrimestre del año el precio del capón cayó “entre un 13 y un 17 por ciento”.
“El precio promedio de la tonelada de piernas fue de 2.540 dólares, mientras que el de la paleta fue de 2.208 dólares, valores que significan entre 3 y 3,05 pesos por kilo para un cerdo en pie en el mercado local. Por ello, los precios que se manejan en el mercado interno oscilan entre 1,90 y 2,45 pesos por kilo”, agregaron.
José Luis Liboltti, miembro de la comisión de producción porcina de la FAA, sintetizó la situación que viven los productores con una metáfora futbolera: “Estamos como en un Boca-River. Esta vez es para la industria porque puede elegir y rechazar cortes (como consecuencia del aumento de la importación de cerdos), y el productor está para atrás; pero cuando se da vuelta el productor va por el desquite”.
El dirigente agropecuario sostuvo que la manera de moderar la tensión entre la industria frigorífica y los productores es que el Estado intervenga en el mercado porcino, regulándolo. “No decimos que hay que prohibir la importación sino regular, y lanzar un plan de producción nacional que tienda a autoabastecernos para no importar”, explicó. Las patas de una deseable regulación pasan, para Liboltti, por el establecimiento de un margen de rentabilidad, la incentivación de la producción y el consumo de cerdo y la limitación de las importaciones junto con el establecimiento de precios de referencia.
“Hay calidad genética, podemos autoabastecernos y exportar”, aseguró el dirigente de la FAA, y especificó que “se pueden criar hasta 50 cerdas madres en una hectárea de campo”. Este plan de los pequeños productores no es ajeno a los oídos de las autoridades nacionales del sector. “Se lo hemos dicho al gobierno –contó Liboltti–: es necesario que se tome una regulación”.
DATOS PARA EL ANÁLISIS
El último informe de la Dirección de Ganadería de la Nación, publicado en mayo pasado, muestra que en el primer trimestre del año se faenaron 556.765 cabezas de cerdo en plantas habilitadas por el Senasa. “Esa cifra es superior en un 21,6 por ciento a la registrada en igual período de 2005”, afirma el informe oficial, que detalla que la producción de marzo pasado fue un 12,5 por ciento mayor que la de febrero.
Si se establece una comparación entre el primer trimestre de este año con el de 2005 en cuanto a la “producción de carne de cerdo”, el resultado supone un incremento del 26,7 por ciento en este año. En tanto, “el consumo aparente verificaría –dice el documento– una recuperación del 20,7 por ciento, y el consumo per cápita del 19,5 por ciento”.
En cuanto a la importación de cerdos, cuyo incremento preocupa a los pequeños productores federados porque ven detrás de él una maniobra de la industria que busca acumular stock para bajar el precio interno, el informe de la Dirección de Ganadería es elocuente. “La importación de productos y subproductos porcinos correspondientes a marzo de 2006 alcanzó a 3.878 toneladas”, dice, para agregar que “respecto del mes anterior el volumen resulta superior en 68,9 por ciento”.
Sin embargo, ampliando el período bajo análisis al primer trimestre del año, las estadísticas oficiales permiten observar que “el volumen (de importación) resulta inferior en un 10 por ciento y el valor en un 7,1 por ciento” respecto de los tres primeros meses del año pasado. Pero aquí es necesaria una aclaración que evite confusiones. Según contó Liboltti a El Ciudadano, de los siete kilos promedio de consumo de cerdo per cápita en el país, “cinco son de embutidos y fiambres y dos de carne fresca”.
Según los números del informe de mayo de la Dirección de Ganadería nacional, el rubro “carnes frescas” de la importación experimentó un descenso en este trimestre respecto de 2005 del 10,6 por ciento en volumen y del 11,2 en valor. En cambio, la importación de “fiambres y chacinados” registró “un incremento del 92,4 por ciento en volumen y del 111 por ciento en valor”, lo cual explica la denuncia de prácticas oligopólicas de la Federación Agraria contra los industriales.
“De ese rubro”, sigue le informe oficial, “el 98 por ciento de lo ingresado tuvo como origen a Brasil”, donde Paladini tiene plantas propias y Molinos Río de la Plata empresas asociadas.
EN CHILE ESTÁN LOCOS POR EL CHANCHO
Después de Brasil, principal origen de la importación argentina de cerdo, el otro país de Sudamérica del que llegan porcinos es Chile. La evolución de la producción de cerdos en el país trasandino muestra un incremento permanente. “La producción de carne porcina de Chile ha crecido de manera constante en los últimos 21 años, pasando de 59 mil toneladas en 1984 a 410 mil toneladas en 2005, lo que significa una tasa de crecimiento en el período del 9,7 por ciento”, sostiene el informe porcino de mayo de la Dirección de Ganadería nacional, dependiente de la Secretaría de Agricultura.
“A partir de 1997 se inició un proceso de exportación de carne de cerdo, especialmente al mercado japonés, que significó de pasar de 10.098 toneladas exportadas ese año a 97.908 toneladas” en 2005, añade el informe, “por un valor cercano a 295 millones de dólares”. La producción porcina es una actividad concentrada en Chile. En 1995 existían 322 criaderos exportadores en el país vecino, y en 2005 ese número cayó a 138 establecimientos.
Y si, como se dijo, sus exportaciones aumentaron, el consumo interno de cerdo también creció notablemente. “En los últimos veintiún años el consumo de carne de cerdo por persona en el país ha crecido a una tasa anual del 6,9 por ciento, pasando de cinco kilos per cápita en 1984 a 19,5 kilos en 2005”, asegura la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias del país vecino.
En la Argentina, según contó el dirigente de la Federación Agraria José Luis Liboltti a este diario, el consumo per cápita anual de cerdo apenas alcanza a los siete kilos.
UN MERCADO CONCENTRADO EN POCAS MANOS
El mercado de la faena de ganado porcino argentino queda, como ocurre en otros sectores de la actividad económica, concentrado en pocas manos. Según el referido informe de la Dirección de Ganadería de la Nación, entre enero y marzo de este año se registró una faena de 556.765 cabezas en todo el país, de acuerdo con los datos provisores del Senasa.
La misma fuente permite determinar que nada más que cinco establecimientos faenaron 380.837 cabezas, es decir el 68 por ciento de la producción total del primer trimestre del año. Si se toma de la nómina oficial los diez primeros establecimientos en importancia, el dato es aún más elocuente: una decena de empresas se queda con el 85 por ciento de la faena de ganado porcino.
En tanto, el establecimiento que encabeza la lista de la faena de cerdo por cabezas, procesó entre enero y marzo pasado 158.416 animales del poco más de medio millón de todo el país de acuerdo con los registros del Senasa. Es decir que un solo frigorífico se quedó con el 28 por ciento de la producción.
Un dictamen de la Dirección de Asuntos Jurídicos del Senasa prohíbe la divulgación de datos por empresas, en resguardo del secreto estadístico, por lo que a los efectos de su publicación el organismo nacional identifica a los establecimientos con letras.
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