Dice un obrero
“Todo empezó cuando Víctor Choque, que trabajaba en la fábrica Continental, se convierte en el primer muerto de la democracia, asesinado por la policía. Medio año después, Aurora Grundig dibuja una quiebra fraudulenta. Para que no se produjera un estallido social mayor, entre el gobierno y el sindicato acuerdan armar la Renacer SA, en 1995”.
“La sociedad anónima significó que los compañeros trabajásemos allí y tuviéramos esa contradicción, que nos metía el sindicato, de que éramos dueños, pero para pensar estaba el directorio y nosotros solo teníamos que trabajar. Tenía también una característica llamativa porque había muchos supervisores y jefes de planta que tenían los mismos sueldos del tiempo cuando era Aurora, pero los compañeros de la línea de producción ganábamos quinientos pesos”.
“Un año y medio después, hubo una asamblea y dijeron que la fábrica estaba en un momento comprometido, entonces dijeron que había que poner un crédito personal cada uno de 5 mil dólares. Decíamos que no podía poner lo mismo el que ganaba quinientos pesos que el que ganaba esa cifra por mes. Que se igualen los sueldos o que cada uno ponga acorde a lo que ganaba”.
“Los compañeros pusieron ese crédito, hipotecando su casa, su auto, bueno, entonces el director dijo que se iba a devolver ese crédito en cuota y los compañeros quedaron con esa deuda. Después, cuando la AFIP pagó 6 millones que debía desde los tiempos de Aurora, aún cuando ese dinero debía ser repartido para el personal, volvieron a decir que hacía falta comprar insumos y no pagaron”.
“Ahí se pudrió todo, se hicieron varias asambleas, se cambió el directorio, perdimos la asamblea y el directorio y ahí empieza el proceso. Ellos dicen que no se podía sostener más la Renacer SA y que había que cerrar las puertas o vender la fábrica, esto ya en el año 2000, a principios. Entonces instalamos dos años una carpa en la puerta de la fábrica, con guardias las 24 hs para que no se llevaran las herramientas ni para que ningún privado se haga dueño de la fábrica”.
Ahí se producen todas las peleas diarias contra el aparato del sindicato y el gobierno. Muchas de esas asambleas terminaban a las trompadas con la gente del sindicato, que quería que se haga cargo un privado. Hasta han traído dos o tres testaferros vestidos de traje y corbata para decir que eran empresarios que querían invertir. Investigábamos y era un trucho cualquiera. Así pasó con dos o tres inversores falsos que no permitimos que ingresaran”.
“Continuó la lucha, cortamos la ruta varias veces, donde empieza la ciudad de Ushuaia. Hubo uno que duró 36 horas, durante el gobierno de Manfredotti, que fue cómplice, socio y partícipe del vaciamiento. Hicimos decenas de corte parciales, por un rato, por horas, por días, hicimos en las casas de algunos compañeros empanadas para vender e ir a Buenos Aires a investigar y a buscar solidaridad nacional, allí nos dio un apoyo enorme la Corriente Clasista y Combativa, que asesoró con técnicos y demás”.
“Después, la quiebra de Aurora le pone fecha de remate a todo, incluido la marca. Drean se queda con la marca y ahí dijimos, vamos a instalar en la sociedad la palabra expropiación, un término muy fuerte. Salimos a juntar firmas por los barrios, fuimos a debatir a la legislatura, pocos nos escuchaban, los demás no querían saber nada.
A todo esto la Facultad de ingeniería, en Buenos Aires, efectuó un proyecto de factibilidad y comercialización de la fábrica. Hicieron un estudio y eso nos sirvió para demostrar que se podía, porque todos nos decían que la fábrica era vieja y que no servía más”.
“Metimos el debate a fondo y lo ganamos. Por eso los legisladores aprobaron la ley de expropiación a favor de los trabajadores. Entre medio conformamos la cooperativa en el año 2002. ahí vino un período eleccionario donde Manfredotti pierde la elección y entra Colazo. En ese tiempo se debía reglamentar la ley y como Manfredotti perdió, le dejó el muerto a Colazo. Firmaron la expropiación y la donación a los trabajadores y nos la tuvieron que dar”.
“A todo esto hicimos las marchas en Capital también, dos o tres marchas hasta la Casa de tierra del Fuego, con los compañeros de la CCC y otras corrientes políticas que se solidarizaron con nosotros, porque después no nos daban el dinero. Se logra que el gobierno pague y ahora estamos gestionando que se entreguen las escrituras y conseguir un financiamiento de tres millones de pesos para fabricar 5 mil lavarropas y conseguir que den una mano en la comercialización”
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