DIEGO CONTRADICE A LOS MÉDICOS Y REITERA QUE SU INTERNACIÓN FUE UNA PESADILLA
En un abierto cruce dialéctico con los profesionales que lo atendieron en la clínica de Parque Leloir, Diego Maradona reiteró que su estadía en el lugar representó “una pesadilla”.
En una extensa nota concedida a una revista semanal, Diego aseguró que en la clínica de Ituzaingó, donde estuvo internado desde el 9 de mayo pasado hasta el 20 de setiembre, “me iba a volver loco”.
“Lloré, insulté a todos los que me habían metido ahí aunque mi familia lo hizo creyendo que era lo mejor”, dijo Diego, en contraposición a la declaración de los médicos que lo atendieron.
Los profesionales lo calificaron de un paciente violento y dijeron que en una oportunidad estuvo a punto de golpear al personal en plena crisis de abstinencia.
Diego declaró que “usaron unas correas para sujetarme en los brazos y en las piernas y me inmovilizaron hasta que lograron pincharme con un medicamento. Es algo que cuento y me dan ganas de llorar porque los médicos me trataron como un loco”. Aunque reconoció que “yo lo único que tenía era un síndrome de abstinencia”. Agregó que “a veces tenía que subir el volumen del televisor para no escuchar los gritos de algunos pacientes”.
Comparó su internación con el clásico cinematográfico “Atrapado sin salida”, protagonizado por Jack Nicholson, y en el que la mayoría de los pacientes de la clínica psiquiátrica no tenía noción de quién era él.
También volvió a señalar que se siente un poco solo y que “todos me dicen ‘grande Diego’ pero cuando los necesité me dieron la espalda”.
En La Habana, Maradona continúa con sus exámenes clínicos, previos al tratamiento contra la adicción a la cocaína, en el Centro de Investigaciones Medico Quirúrgicas (CIMEQ).
Mientras tanto, ya está instalado junto a su médico personal, Alfredo Cahe, en el Centro de Salud Mental (CENSAM), cuyo reglamento es muy estricto y se trabaja bajo la modalidad de “comunidad terapéutica cerrada”
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