DIEGO SIMEONE RECIBIÓ LA CAMISETA 14
El camarógrafo está en problemas. Le cubren el campo visual. Por eso le grita al fotógrafo que está adelante tapándolo: “Viejo, le estás haciendo un book al Cholo”. El Cholo es Diego Simeone, quien interrumpe su respuesta en plena conferencia de prensa y con una sonrisa amplia, advierte que el pequeño incidente le hace notar que ya está en Argentina, su tierra, un país de pasiones y celos. Simeone, un jugador de elite, llegó ayer desde España con un equipaje cargado de sensaciones. “Ojalá que Dios te devuelva lo que nos diste”, se leyó en una de las muchas banderas de despedida que los hinchas del Atlético de Madrid colgaron el domingo en el Vicente Calderón.
Después de su presentación oficial ayer a la tarde en Blanquiceleste, Simeone aceptó ir con Clarín a la cancha de Racing para recorrerla y volver al mismo lugar de la tribuna popular baja que ocupó cuando de pibe iba con Carlos, su padre.
—¿Qué sentís al estar parado en el mismo lugar que frecuentaste como hincha?
—Muchos recuerdos y a la vez la posibilidad de cumplir con un sueño. Lo que más miraba era a La Guardia Imperial. Mi viejo me pegaba codazos para que mirara el partido. La gente y las banderas es lo que más te llama la atención. Otro recuerdo, saber que con los domingos uno terminaba lo más divertido del fin de semana. Me acuerdo de Rubén Paz y Walter Fernández. De defensores como Leroyer y Van Tuyne, dos que eran impasables.
—¿Estás ansioso después de un año de tantas emociones?
—Sí. Estoy ansioso en lo que respecta a verme involucrado ya con mis compañeros debido a que sé que la responsabilidad y el desafío son muy grandes. Quiero encontrarme con mis compañeros para ver cómo me adapto y cómo ellos me aceptan.
—Todas las miradas van a estar depositadas en vos. ¿Cómo te preparás?
—La gente siempre me respetó, pero ahora va a esperar mucho de mi parte. No me pongo metas a largo plazo. Mi idea es jugar cada partido como si fuese el último y tratar de mentalizarnos para que faltando cinco fechas estemos peleando el campeonato.
—¿Cómo imaginás tu recibimiento?
—Siempre creí que a las personas hay que evaluarlas no por lo que fueron o por el nombre que llevan. Estoy convencido que todos me van a mirar, pero yo también los voy a mirar y así nos vamos a poder conocer. Espero entrar lo más pronto posible al grupo.
—¿Si Racing hubiese seguido en crisis, habrías venido?
—Si Racing hubiese perdido diez partidos seguidos o hubiese salido campeón, habría venido igual. Vine por mis sentimientos y por la gestión de Fernando Marín.
—¿Te ves como un caudillo?
—Siempre creí que ese lugar te lo da el grupo. No lo imponés vos. Las cosas forzadas no funcionan.
—¿Te cabe el fracaso?
—En Madrid estaba muy bien. Ahora me mueven otras cosas. Siempre hay temores, pero vine para marchar por el buen camino y tener una alegría con Racing.
Este contenido no está abierto a comentarios

