Diego Torres: “La esperanza es de color gris”
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El cantante y actor volvió a la música con un nuevo disco, Buena vida, y el sábado lo presentará en el Festival de la Canción Frente al Mar, en Punta Mogotes.
“Para mí la buena vida está hecha de cosas simples y contundentes: los afectos, sentirte digno, tener un trabajo, hacer deporte… Claro que a veces sentís que la vida te pasa por encima. De eso habla «La vida es un vals», el primer tema de este nuevo disco. De los momentos complicados para transitar en los que sentís que te dinamitaron todo, que estás totalmente desorientado. Pero cuando tomás distancia, empezás a ver el porqué de las cosas. Cuando murieron mis viejos, yo quedé con la sensación de estar flotando en el espacio. Pero después me acomodé. Se me cortó la cadena de la bicicleta, me faltaba un eslabón. Y Nina fue ese eslabón que faltaba para que esa bici viejita que tenía empezara a andar de nuevo. Cuando nació mi hija, las cosas cambiaron. La vida te quita y te da, no hay que pelearse con eso. Sentimiento, aceptación y entendimiento: siempre estás atrapado en esa lógica.” Diego Torres sintetiza de este modo el espíritu de su último álbum, Buena vida, grabado en Miami, Nueva York y Buenos Aires, con un invitado de lujo, el panameño Rubén Blades. El sábado, el cantante y actor se presentará en el Festival de la Canción Frente al Mar, en Punta Mogotes, Mar del Plata. El lugar suena ideal para él, pero Diego asegura que siempre la pasa bien en el escenario. “Son contadas las veces en las que sufro en escena, la verdad. Soy un entertainer, me tomo mi oficio así, no soy un excelso concertista de piano”.
Para Diego Torres, lo suyo no es el virtuosismo, sino “conectar con la gente -admite-. Eso me gusta, es en lo que pienso cuando armo los shows”.
-¿Recordás algún concierto especial en tu carrera?
-Los del Luna Park de 2002, presentando Un mundo diferente. Estaba internada en terapia intensiva mi vieja (la famosa cantante Lolita Torres, que murió en septiembre de ese año), y los médicos me dejaban entrar a verla a las dos de la mañana, cuando terminaba los shows. Fue una situación de mucho contraste, muy particular. La pasaba bien arriba del escenario, con la gente y mis músicos, y después tenía que enfrentar eso.
– ¿Qué objetivos te planteaste en este disco?
-Siempre arranco a trabajar en un disco sin saber muy bien qué va a pasar. Empiezo a escribir canciones, pruebo y descarto hasta que aparece una que me marca el rumbo. Quería hacer algo que me renueve musicalmente hablando, con un sonido más actual, con beats y secuencias electrónicas. Un mix entre eso y lo que ya he mostrado antes. Y también que las canciones identifiquen mi esencia como persona. Por eso hay un balance entre temas como “Hoy es domingo”, una canción fresca que habla de lo que me pasa cuando viajo y vuelvo a casa, y los que son más reflexivos, como “La vida es un vals”, “Iguales” o “La grieta”.
-“La grieta” es, quizás, tu tema más político.
-Es una canción muy argentina, pero no la hice pensando en el programa de (Jorge) Lanata. La primera ficha me cayó viendo el documental Beethoven para todos, que cuenta la historia de la orquesta de palestinos e israelíes que armó Daniel Barenboim. Se me caían las lágrimas viéndolo… Es un gran ejemplo de lo que la música puede generar, de su poder mágico. Pero la grieta se ve en la Argentina y también ahí en Medio Oriente, en Cuba, en Venezuela, en Estados Unidos, en Ucrania… La idea de la canción es hablar de la libertad de pensamiento. No me gusta tener que encolumnarme sí o sí en un bando. Si decís tal cosa, sos automáticamente de derecha. Si decís tal otra, sos de izquierda. Sinceramente, a esta altura de mi vida, con todo lo que viajé por el mundo y las experiencias que fui recogiendo, estoy convencido de que valen la pena cosas como la libertad, la educación y la independencia. De alguna manera, “La grieta” es una especie de continuación de “Color esperanza”. Mucha gente me preguntaba, después de todo lo que pasó con esa canción, “¿De qué color es la esperanza?” Y yo les digo ahora que la esperanza es gris. No sé por qué se dice que es verde, para mí es gris, es ese punto de equilibrio. Ser gris no es ser tibio, es tener un poco de objetividad, que es lo que realmente necesitamos en la Argentina. Ya funcionamos con las divisiones tajantes. Es hora de bajar un cambio. Tenemos YPF y Aerolíneas, fenómeno. Vamos a administrarlas lo mejor que podamos, vamos a aprovechar la oportunidad que representan.
La vuelta a la televisión
2013 fue un año intenso para Diego Torres. Nació su hija Nina -fruto de su relación con la modelo y conductora Débora Bello- y volvió a asumir un compromiso demandante con la televisión, un protagónico en el exitoso programa Vecinos en guerra, producido por Underground para Telefé. Terminado el trabajo, Torres declaró que iba a esperar veinte años para volver a involucrarse en una tira diaria. “Volver a la televisión fue como volver a la colimba -se justifica-. Para mí era un desafío hacer una tira, nunca lo había hecho. Siempre eran programas semanales, mucho más tranquilos. Esto implicaba trabajar doce horas por día toda la semana, hacer catorce escenas diarias… Fue muy desgastante”.
– ¿Por qué lo hiciste?
– Había terminado una gira larga e intensa de presentación de Distinto, el disco que edité en 2010. Estaba por nacer Nina y quería dejar de viajar para estar al lado de mi mujer. Y también era una cuenta pendiente volver a estar en televisión. Sebastián Ortega me había llamado varias veces y sentí que estaba bueno probarme en ese contexto. Fui muy mentalizado, con la idea de entregarme por completo y de reencontrarme con mi oficio de actor de manera cotidiana. Trabajé al detalle cada escena, no puse el piloto automático. Y terminé agotado.
-Quizá no pasen veinte años, pero ahora arrancás con la gira de Buena vida, así que no aparecerás por la televisión por un rato.
-Exacto, ahora viene un buen tiempo dedicado a girar con este disco. Voy a vivir un poco en Buenos Aires y un poco en Miami, de hecho.
-¿Estados Unidos sigue siendo un mercado difícil para los latinos?
-Mucho menos que hace unos años porque cada vez hay más población latina. Para el 2050, la mayor parte de la población de los Estados Unidos será de origen hispano. Es una comunidad decisiva en términos políticos y económicos.
-Donald Trump, candidato a presidente, no ha sido del todo amable con los latinos. Y vos le escribiste un tema.
-Sí, en realidad por personas como él, que son muchas, decidí escribir la canción “Iguales”. Dice “No voy a cambiar la historia de esta América / Suena fuerte mi canción / Yo defiendo la razón / Y no hay granada ni cañón / Que ahuyente a un hombre que grita”. Pero por suerte Estados Unidos no es sólo Trump. Es también Barack Obama, James Brown, Stevie Wonder y Lou Reed.
Rubén Blades, el campeón
“Hoy es domingo” o la historia de otro sueño cumplido
Uno de los grandes gustos que Diego Torres se dio en su nuevo álbum fue invitar al panameño Rubén Blades, gran referente de la salsa en las últimas cuatro décadas. Blades, de 67 años, sumó su voz en el tema “Hoy es domingo”, primer corte de Buena vida (nominado a un Grammy). También participó en el video que se filmó en su país. “Fue un sueño -dice Torres-. Blades fue uno de los primeros artistas centroamericanos que escuché con mucha atención. A principios de los 90 me copé mucho con Son del Solar, la banda que formó para volver a la salsa latina de sus inicios, gracias a un cuñado muy fan que me pasó esos discos. El año pasado me lo crucé en el homenaje a Serrat en los Grammy y charlamos un rato. Mientras hablábamos, pensaba qué bueno sería cantar «Hoy es domingo» con él. Yo venía de escribir esa canción en Cuba. A los pocos días de ese encuentro le mandé un mail y me contestó muy rápido. Eso habla de cómo se maneja, de lo atento que es. Me dijo que estaba a disposición, entonces combinamos y grabamos el tema. Quería que también esté en el video, así que pensé en rodarlo en Panamá. Le pedí a Esteban, mi manager, que le escriba para preguntarle si llamábamos a su oficina de prensa o manager para arreglarlo y contestó: «No tengo oficina ni manager, Esteban. Mantén las cosas simples y nos llevaremos muy bien». El día que hicimos el video cayó a las 7 de la mañana y me dijo «Gracias por la oportunidad». Es un verdadero campeón.”
Fuente: La Nación
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