DIEGO TORRES, UN PREMIO AL TRABAJO
Los números no dejan dudas. 2004 fue un año especial para Diego Torres y, por ello, anteanoche, en la comida anual organizada por la cámara que agrupa a las compañías discográficas (Capif), fue nombrado Personalidad del Año en la primera etapa de la nueva edición de los Premios Gardel.
Los números dicen fríamente que en este año último llenó 15 Luna Park para presentar su “MTV unplugged”, el disco que se convirtió en cuádruple platino al vender más de cien mil copias en el país. Otro tanto vendió en México, donde, además, las entradas para verlo en vivo, hace quince días, en el Auditorio Nacional, se agotaron una semana antes.
Nada fríos son, en cambio, los comentarios y las anécdotas que el propio Diego Torres tiene para hacer, en su casa, a pocas horas de regresar al país. La gira que hizo por el Norte, la que hará por el país, el Vélez del sábado 9, el premio recibido, la buena respuesta de Viña del Mar, los Grammy y los Gardel que fueron y serán y, sobre todo, el trabajo y la responsabilidad que todo ello implica. En muchos momentos Diego habla en plural. Dato curioso para un solista, que revela que sabe que no se es solo, que nada sería sin el equipo que lo acompaña y que incluye a músicos, asistentes y productores. Cuestión de familia grande, seguramente.
Torres está contento y su habitual buen humor brilla más que nunca mientras charla con LA NACION. Su gira nacional comenzará mañana, en el estadio de Rosario Central, y, tras pasar por Córdoba, llegará, el sábado 9, al estadio Vélez, para seguir por Salta, Tucumán, Neuquén y Bahía Blanca. “La idea es celebrar con la gente y despedirme -dice, para rápidamente aclarar la expresión con más datos-. Es que van a pasar cerca de dos años hasta que vuelva a cantar en vivo acá. De mayo a julio voy a tocar en México, América Central, España y los Estados Unidos. Y ahí corto y me pongo a trabajar en el estudio, a componer para el próximo disco.”
Trabajar es una palabra clave en el vocabulario de Torres. Porque, subraya, si la reciente gira mexicana fue por nueve ciudades, y si se agotaron tanto las entradas para el Auditorio Nacional como para la Arena de Monterrey, es porque lleva años viajando. “Fueron años de esfuerzo y trabajo para abrir ese mercado y finalmente con este disco [el “MTV Unplugged”] la gente se hiperenganchó. Los primeros viajes los hice en 1985 o 1986 . Vengo remando desde hace tiempo, muchos años en el horno para que finalmente se dé. Hacía quince años, con Soda Stereo, que un argentino no llenaba el Auditorio Nacional.”
El próximo disco está, por ahora, apenas en el horizonte. Ya hay, dice, algunos temas que, cuando vuelva a su segundo hogar en Miami, se ocupará de pulir. “Tengo ocho o diez canciones, pero tengo que dedicarles tiempo; por ahora me arreglo con el estudio portátil que llevo a la habitación de cualquier hotel.”
Hoteles, Miami, Buenos Aires. Vida nómade. Ya no lo traumatiza tanto, dice. “Mi lugar quiero que sea la Argentina, pero después de años de terapia acepté lo que me decía mi psicólogo: «Flaco, aflojá con el argentinismo y la cosa del barrio, ya rompiste la frontera y sos un poco de cada lado, acostumbrate a vivir con eso».”
Lo que sí lleva siempre consigo es su manera de armar lazos. Así, cuando cuenta que en las giras van todos los músicos, destaca la presencia del guitarrista Lucho González, encargado de la dirección de cuerdas. “Se convirtió en el tío Lucho, en el padrino de todos. Es un lujo tenerlo porque es un gran músico y una gran persona. Y él está encantado. Además, trabajó con mi mamá en los años 70, eso es un punto en común, es parte de la historia de vida”, agrega.
Que en las giras salga con la gran banda es una señal de su manera de hacer las cosas, de su concepción del trabajo. “Sí, me gusta invertir en el espectáculo; desde el comienzo quise tener buen sonido, buenas luces. Creo que hay que hacer las cosas bien, sea lo que sea. Las cosas se logran a fuerza de trabajo, eso lo aprendí de los mayores. Nosotros estamos muy al Sur y a veces pensamos que somos el ombligo del mundo, pero la verdad es que tenés que montarte en el avión y laburar. Si no, todo el mundo puede seguir sin vos, puede respirar tranquilamente aunque no estés, y es bueno saberlo, sirve para valorar las cosas. Abrir un nuevo mercado es hacerte de abajo, hay que tener la humildad de ir y, después de llenar en un estadio en un lugar, llegar a otro en el que recién estás empezando. Sirve para no marearse.”
Si bien no tiene ningún proyecto cinematográfico inmediato, Diego sigue esperando algún papel que le interese. Mientras tanto, aparecerá en pantalla chica, pero cantando. “Grabé dos temas de The Police para el programa «Música para soñar», pero no me interesa por ahora nada en TV.”
Finalmente, acepta que el premio que recibió anteanoche es un incentivo. “Te da energía, porque ir de un país a otro tiene su costo. En México, con los cambios de clima, terminé con antibióticos y tenía que cantar igual. Es eso que la gente no ve, pero el cuerpo llega un momento que explota.”
Es también una compensación por las manos vacías que le dejaron los Grammy. “Son cosas que pasan, algún día va a caer para este lado -dice con sabiduría y humor-. Está bueno haber sido nominado dos veces consecutivas. Pero fijate que nunca me nominaron en los Grammy latinos. Es una cosa curiosa.”
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