DIEZ OPERARIOS DE LA EPE DETENIDOS POR ROBO DE CABLES
Con diez empleados de la Empresa Provincial de la Energía (EPE) detenidos, la policía dio por identificada y desbaratada una banda que se dedicaba a sustraer cables de alta y baja tensión de la compañía y venderlos a reducidores que aprovechan el metal. Hace cuatro meses que el aluminio y el cobre de estas líneas eran descargados en una chatarrería de zona oeste, cuyo titular quedó imputado de encubrimiento anteayer.
Entre los involucrados hay personal jerarquizado, con antigüedades de entre 15 y 20 años en la EPE, según dijeron voceros de la causa. El interventor de la empresa, en una rueda de prensa convocada por la crisis energética, anunció que, si se comprueba la participación de los empleados bajo sospecha en el ilícito investigado, serán sancionados “con el máximo rigor”. Eso, si antes no terminan procesados por defraudación y asociación ilícita –como podría ocurrir–, delitos que no permiten la excarcelación.
Por ahora, la causa está en manos de la jueza correccional Graciela Sedda, que ayer por la tarde tomó a los diez detenidos sendas declaraciones indagatorias por hurto agravado. Sin embargo, podría desprenderse del expediente, si la magistrada interpreta que la conducta ilícita significó, en realidad, una defraudación al Estado y su patrimonio. En ese caso, intervendría el juez de instrucción Carlos Triglia, por tratarse de un delito más grave.
Todo comenzó el miércoles de esta semana, cuando la Brigada de Investigaciones de la Unidad Regional II realizó una inspección de rutina en una chatarrería de Pasaje Volta al 6500 (27 de febrero a la misma altura). Los policías encontraron en el establecimiento de compraventa una camioneta con 160 kilos de cables de aluminio, “un producto caro”, según el jefe de la brigada, comisario Néstor Ljunberg.
El dueño del galpón, de 31 años, admitió que había comprado la mercadería por un monto total de 400 pesos a personal de la EPE de entre 40 y 45 años de edad. Agregó que esas personas le entregaban cables “dos o tres veces por semana desde hacía cuatro meses”, reveló un vocero.
El comerciante fue demorado, pero recuperó la libertad ya que se lo imputó de encubrimiento, un delito excarcelable. Su testimonio puso a los sabuesos tras la pista de tres empleados estatales, dos de los cuales fueron detenidos anteayer por orden de la jueza Sedda.
Luego, un inspector de la EPE ratificaría que los cables son aéreos, de alta y baja tensión. Al parecer, algunos son nuevos y otros ya habían sido utilizados, explicó el comisario Ljunberg.
Los arrestos siguieron ayer de mañana en Catamarca al 1000, donde funciona un galpón de la compañía energética.
Los investigadores se apostaron allí desde la seis de la mañana para asegurarse de estar antes del ingreso de personal. Los sabuesos interceptaron a los sospechosos identificados a medida que llegaban y los arrestaron. Eran ocho nombres, aunque dos de los marcados fueron arrestados después.
Algunos de los detenidos, en su interrogatorio sumario, admitieron la maniobra. Entre ellos hay capataces, jefes de zona y de cuadrilla, amplió Ljunberg. “Lo relevante es que los involucrados no realizan tareas menores en la EPE; tenían conocimiento del tema”, expuso el comisario. “Estos no eran robos de tipo hormiga, de una persona sola que va con un carrito y corta cables”, agregó.
El propio Luis El Halli Obeid, interventor de la EPE, dimensionó el tema al aseverar que si se comprueba la acusación, los operarios serán castigados con el “máximo rigor”.
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