DILEMAS , DOLORES Y DEBERES
Cuando la noticia llegó a la redacción de Notife.com, nos llenó de asombro y dolor.
-¿ que hacemos? Nos preguntamos unos a otros, sentados, con la cabeza gacha, con gestos de absoluta incredulidad. Era el último día de 2003, y el año ya nos había causado demasiados dolores.
– “Esto es una operación”, nos dijimos.
Con el paso de los minutos, brotaron las llamadas telefónicas de los colegas, y del otro lado, escuchábamos los mismos dolores y asombros que reinaban en el silencio apesadumbrado de la redacción. ¿ que hacemos? Nos preguntábamos unos a otros, sin animarnos a responder.
No tardamos mucho en obtener alguna información certera sobre los hechos, y sus detalles. Las autoridades judiciales y policiales confirmaban “off the record” todo lo que se había filtrado.
No demoraron en llegar los meils y los llamados telefónicos, instándonos a contar lo que estaba pasando.
– ¿Van a hacer una defensa corporativa? Preguntó un oyente de LT10, durante la emisión del programa De Radio Somos.
– ¿ Van a hacerle el juego a la mafia del transporte?, inquirió otro oyente, dolido por la irradiación de la información.
Ese fue el dilema, en las primeras horas de la tarde de ayer.
¿ Que hacer frente a una información que involucra a personas queridas y respetadas?
¿ Que actitud debíamos tomar frente a la existencia de un presunto delito, cometido por colegas y amigos?
¿ Que debe primar frente a semejante dilema?, frente a semejante contradicción.
A las 13,30 del miércoles, cuando la calle ya era dueña de la información, decidimos publicarlo, y el dolor y la complejidad de la situación nos hace necesaria una explicación.
Hasta que la Justicia no se expida definitivamente, Pablo Benito, Luis Moro y Claudia Moreno, serán inocentes. Hasta que no se demuestre la efectiva responsabilidad y exista una condena que así lo acredite, ellos serán para este portal y para la sociedad, inocentes. Asi lo dice la ley, y asi lo imponen las garantías constitucionales.
Si es cierto, si efectivamente los hechos se demuestran, pese al dolor y el asombro, será aleccionador para quienes creen que el periodismo es un engranaje más de un sistema corrupto. Servirá para purgar practicas frecuentes y legitimadas en nuestra profesión.
Si es cierto, tendremos que exigir que se los condene, porque además de delinquir, estarían hiriendo profundamente a la credibilidad de nuestro trabajo.
Si por el contrario – como lo deseamos – resultan inocentes y víctimas de una operación o “cama”, será nuestro deber como periodistas y como ciudadanos trabajar para explicar quienes, como y por que.
No es un dato menor, que los periodistas detenidos, habian investigado durante mucho tiempo a sectores del poder santafesino, y que sus denuncias derivaron en resonantes causas judiciales, como las que afrontó el Secretario General de la UPCN, Alberto Maguid.
Tampoco es menor, que uno de los involucrados en la última investigación publicada bajo el nombre “El Cartel del Transporte”, haya sido el actual Secretario de Seguridad de la Provincia, Alejandro Rossi. Y que el despliegue operativo montado por las TOE para la detención, no reconozca antecedentes similares en causas en las que estaba el juego el interes público, y no solo una presunta extorsión a un empresario.
Solo algunos datos, que despertaron algunas suspicacias sobre la veracidad de los hechos, y la reaccion de organizaciones sociales, que públicamente salieron a defender a los periodista detenidos.
Mientras tanto tenemos la obligación de informar. Atenernos a lo que los voceros oficiales vayan dejando saber, y exigir un proceso transparente y velóz.
Pero no podíamos callar. No podíamos anteponer la defensa sectorial, ni el sentido corporativo, a la información.
Con el dolor de los dilemas profundos, elegimos contar.
Este contenido no está abierto a comentarios

