DIPUTADOS APROBÓ LEYES MÁS DURAS CONTRA LA INSEGURIDAD
La Cámara de Diputados votó anoche un paquete de proyectos que modifican sustancialmente el Código Penal al incrementar las condenas hasta los 50 años, elevar a 35 años la reclusión o prisión perpetua por delitos aberrantes y fijar nuevas condiciones para lograr la libertad condicional. Ahora, el trámite continuará en el Senado.
Con el voto favorable de 168 diputados (hubo 38 en contra y 3 abstenciones), la Cámara baja cumplió a tambor batiente con la voluntad de Juan Carlos Blumberg, presente a la hora de la votación. Y cerca de la medianoche el paquete fue aprobado en general y en particular.
El justicialismo fundamentó a través de Guillermo Johnson, ex juez de Córdoba, y el radicalismo, que compartió algunos puntos y se opuso a otros, lo hizo por medio del diputado misionero Hernán Damiani, titular de la Comisión de Legislación Penal, y Luis Molinari Romero.
En las filas justicialistas la duhaldista María del Carmen Falbo planteó sus disidencias e incluso aportó la información de que 64 profesores de derecho penal de la UBA se oponen a estas leyes.
Los proyectos aprobados anoche son los siguientes:
La suma aritmética de las penas máximas, con el tope de que no podrá exceder de cincuenta años de reclusión o prisión.
La reclusión o prisión perpetua a 35 años en los casos de robo, secuestro o violación seguidos de muerte. Quedó para nuevos estudios la exigencia de cumplimiento efectivo de esa condena.
Condiciones de mayor exigencia para la libertad condicional. Tanto para el condenado a reclusión o a prisión que hubiese cumplido los 35 años de condena como para, en el otro extremo, los condenados por tres años o menos que hubieran cumplido un año u ocho meses de prisión.
El oficialismo logró así concretar dentro del marco reglamentario aquello que amenazaba hacer violándolo, al pretender que en una sesión especial no se requerían los dos tercios para tratar un proyecto sobre tablas.
El antecedente que buscaron provenía de 20 años atrás cuando el radicalismo, entonces en el gobierno, votó en esas condiciones en Diputados el Tratado de Paz y Amistad con Chile. El dato al bloque que preside José María Díaz Bancalari lo aportó Juan Estrada, ex secretario parlamentario de la Cámara, hoy en las mismas funciones en el Senado.
La sesión se hubiera encaminado hacia el escándalo si el PJ consumaba esa interpretación, repitiendo procedimientos aplicados durante el menemismo. La única garantía de ecuanimidad a la cual apelaron diputados de distinta vertiente como Jorge Rivas (bloque socialista), el kirchnerista independiente Miguel Bonasso (Convergencia) o el radical Mario Negri —el primero en hablar— fue el presidente del cuerpo, Eduardo Camaño.
Si convalidaba lo que promovían algunos oficialistas, como Graciela Camaño —que fue a buscar el mal precedente radical— corría el riesgo de ser comparado por algunos viejos diputados con Alberto Pierri, que condujo el cuerpo entre 1989 y 1999.
No pudo verificarse hasta dónde estaba dispuesto a llegar el bloque de la mayoría porque, finalmente, obtuvo el número suficiente: 152 votos a favor contra 70 en contra.
Por su lado, el abanico opositor empleó todos los espacios para hacer oír su voz que en muchos casos fue de franco rechazo por la inutilidad de estos instrumentos que, según sus enfoques, responden a los efectos y no a las causas. Se destacaron Luis Zamora (Autodeterminación) y, con otro enfoque pero por momentos con visiones coincidentes, Federico Pinedo (macrista).
El turno de seguir deslomando al Código Penal le toca la próxima semana al Senado.
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