DIPUTADOS LE APUNTA A BOGGIANO Y ABRE LA PUERTA A OTRO JUICIO POLÍTICO
Contra algunas generalizadas suposiciones de que el renunciado Adolfo Vázquez era el último caso —y también, por lo que se dice, a pesar de fuertes presiones— la Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados aprobó ayer la apertura de un sumario contra el ministro de la Corte Suprema Antonio Boggiano, para determinar si corresponde pedir al Senado su enjuiciamiento.
“A igualdad de circunstancias, igualdad de tratamiento; por eso no entiendo las especulaciones de que todo terminaba con Vázquez, lo que hubiera significado un comportamiento absolutamente arbitrario por nuestra parte”, sentenció el presidente de la Comisión, el justicialista tucumano Ricardo Falú, luego de la aprobación de la apertura del sumario, avalada por los 17 miembros presentes de los 22 que componen ese cuerpo.
Desde la Casa Rosada salieron a decir que esta vez no acompañan la movida (ver El Gobierno…). Boggiano es el quinto y último integrante de lo que en su momento se conoció como la “mayoría automática” promenemista de la Corte, junto a los renunciados Julio Nazareno, Guillermo López (luego fallecido) y Adolfo Vázquez, y el destituido Eduardo Moliné O’Connor. A diferencia de los otros cuatro, en los últimos años Boggiano había tomado distancia del grupo.
Pero fue firmante de varias de las sentencias que motivaron las acusaciones contra los otros cuatro, sobre todo la relacionada con el caso Meller (la convalidación de la decisión de un tribunal arbitral por una millonaria deuda del Estado), que determinó que el Senado destituyera a Moliné O’Connor tras el juicio político.
También compartió con ellos las sentencias cuestionadas sobre un caso de la empresa Macri y la sanción a la jueza Haydée Dragonetti de Román. No participó en cambio, como los otros cuatro, de la sanción al juez Oscar Magariños. Las acusaciones derivadas de estos tres casos fueron desestimadas por el Senado en el juicio político a Moliné.
La apertura del sumario contra Boggiano resultó relativamente sorpresiva porque, tras la aprobación en el recinto de Diputados de la acusación contra Vázquez, el 12 de agosto, desde el Gobierno se dejó trascender que ése era el último paso de la ofensiva para renovar la Corte que había impulsado Néstor Kirchner.
Las versiones aducían a que el mismo caso Vázquez había levantado bastantes resistencias en el seno del justicialismo. Y que, además, Boggiano —al que le cabían las mismas acusaciones que a los otros miembros de la “mayoría automática”— había cambiado de actitud.
Aunque por supuesto no tienen confirmación oficial, una serie de trascendidos aseguran que, efectivamente, la Comisión de Juicio Político recibió en estos tiempos presiones de funcionarios del Gobierno a favor de la continuidad de Boggiano.
También se habrían recibido mensajes en el mismo sentido por parte de voceros de la Iglesia Católica. Boggiano siempre fue considerado un hombre cercano al Opus Dei.
En cambio, la decisión de la comisión de avanzar sobre Boggiano tendría el aval de sectores decisivos de la interna del PJ, como el duhaldismo. Si sus representantes debieron disciplinarse sin muchas ganas para acusar a ministros a los que consideran “compañeros”, como Vázquez, considerarían ahora un gesto de equilibrio, de compensación política, la apertura de sumario de un ministro “no propio” que cometió las mismas presuntas fallas en su desempeño.
No parece fácil que el Gobierno pueda ahora tratar de frenar la dinámica hacia el juicio político sin pagar fuertes costos.
En todo caso, el tema Boggiano recién empieza. De aquí a dos semanas, se recolectarán las pruebas —-casi todas ellas ya listas, salvo 3 o 4 nuevos elementos en el caso Meller— para que la comisión defina si cierra el caso o produce el capítulo de cargos. Después, en la segunda opción, Boggiano debería hacer su descargo, y luego la comisión tendría que elaborar el dictamen de acusación para que se trate en el recinto. Todo ese proceso demandaría unos dos meses.
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