DISEÑAN CESTOS ANTI-CHOQUES PARA EVITAR QUE LO DESTRUYAN
Es insólito. A tanto han llegado los actos de vandalismo de algunos santafesinos que la Subsecretaría de Medio Ambiente debió llamar a un concurso de ideas para incluir en el mobiliario urbano cestos de residuos a prueba de choques.
¿A qué se refiere? “Van a ser a prueba de patadas y puñetes, que puedan soportar la agresión de un individuo a manos limpias y cumplan el mismo objetivo”, fue la respuesta del funcionario a cargo del área, Jorge Aimi.
Es que el año pasado se colocaron en distintos puntos de la ciudad 600 recipientes verdes y azules a un valor de 120 pesos cada uno, de los cuales ya rompieron unos 250. Para esto el municipio destinó unos 30 mil pesos, que se sumaron al aporte que hizo el gobierno provincial, pero terminaron en la basura porque por el daño que sufrieron hay que reponerlos.
Para esto, y con el objetivo de “que estén preparados para el maltrato urbano que hizo que los de plástico no duren lo que estaba previsto” la Municipalidad llamó a concurso de ideas y ya ha preseleccionado dos prototipos que serán construidos dentro de los próximos 60 días. Si funcionan se irán reemplazando los que quedaron en pie y los que faltan.
Más resistentes
Los nuevos modelos serán metálicos y van a utilizar los mismos soportes y ubicaciones que fueron creadas y habilitadas para los plásticos. Lo que cambia es el material, porque por lo demás cumplirán el mismo objetivo de contener bolsas para que los ciudadanos tiren allí papeles y otros desperdicios que generan en la vía pública, incluso podrán trabajar sin bolsas. Tendrán vaciado superior o inferior y dispondrán de algún elemento que impida la utilización como contenedor de bolsas de residuos completas. “Además serán de fácil acceso y tendrán una estética prudente para el mobiliario urbano de la ciudad”, dijo el subsecretario.
Básicamente aportaron ideas algunos talleres metalúrgicos regionales que ya han construido este tipo de elementos para empresas de limpieza y para otros municipios de la región, como Santo Tomé, San Carlos Centro y Esperanza.
Los precios unitarios duplican a los de plásticos, por lo que los costos son muy superiores a los que se manejaron el año pasado.
Puntos débiles
Aimi fue crítico al evaluar este tipo de inconductas ciudadanas que obligan al municipio a hacer dos veces la misma erogación, buscando alternativas aún más costosas para que el vecino colabore con la limpieza de su ciudad.
Pero puso el foco en su propia gestión: “Es un punto débil ya que no hemos logrado dos objetivos: el primero es sensibilizar a la gente para que cuide el mobiliario urbano; y el segundo, no tenemos un poder de reposición lo suficientemente grande para que si esto no se cumple, el cesto siga existiendo para todos aquellos ciudadanos que quieren y saben utilizarlo. Estamos tratando de encontrar un sistema de comunicación y concientización y esperamos que este diseño dé un resultado superior y la gente pueda volver a tener el elemento que le permite mejorar y colaborar con la limpieza ciudadana”.
Es cierto, las campañas de educación y concientización nunca están demás. Pero, por favor, no destruyan lo que es de todos. Si la Municipalidad invierte tiempo y dinero dos veces en un mismo objetivo, poco podrá avanzar la ciudad de Santa Fe.
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