DISPAR DÍA PARA LA COMPETENCIA OFICIAL
Con el domingo llegaron dos nuevas producciones a la competencia oficial. En estos dos casos hubo más y menos suerte a la hora del buen cine. Del lado positivo se ubicó “Perdido y encontrado”, una producción de seis trabajos cortos de más o menos quince minutos cada uno, de la primera generación de cineastas de Europa central y oriental posterior al comunismo. Serbia, Bulgaria, Estonia, Hungría, Rumania y Bosnia-Herzegovina, aparecen retratadas a partir de su gente, de sus pocas alegrías y muchas tristezas, de sus esperanzas con un nivel sorprendente.
La otra propuesta también conocida ayer fue “El camino de Molly”, opera prima de la cineasta alemana (aunque por mitades irlandesa e iraní) Emily Atef. La historia de una joven irlandesa que viaja con rumbo a Polonia en busca de un polaco al que conoció sólo por una noche no convenció demasiado al público.
El tema de la soledad y la idealización son el eje de esta historia sombría (su sueño termina por el suelo una vez que lo encuentra y descubre que en realidad ella no ocupa un lugar importante en su vida), fue muchas veces tocado por el cine y de diferentes maneras, y ésta no aporta más que corrección formal y, en especial, una muy buena composición de Mairead McKinley.
Otra de las secciones seguidas con atención por el público es “La mujer y el cine”, que sigue reuniendo un puñado de obras con mirada femenina. Este año una vez más con una selección homogénea, incorpora un homenaje a la cineasta francesa Alice Guy Blanche (1873-1968), considerada la primera -antes que cualquier otra mujer o cualquier hombre- en realizar una película narrativa de la historia del cine, y haberse adelantado a los trucos que más tarde se atribuyeron a Georges Méliès, así como un ciclo de cortometrajes.
Entre todos estos títulos ya proyectados hay algunos sobresalientes, entre ellos “La cantata de Hitler”, de la alemana Jutta Brückner, acerca de la relación de un compositor, al que le encargan una cantata en honor a Adolfo Hitler, con su asistente, fanática del régimen.
La edición 2006 de la muestra conducida por Martha Bianchi, incluye “La cueva del perro amarillo”, de la mongolesa Byambasuren Davaa, la misma de “La historia del camello que llora”, una fascinante mirada al universo de una niña mongol y un perro al que su padre sospecha como maldito y que por esa misma razón supone podría lastimar a sus rebaños, la comedia negra “Festival”, de Annie Griffin, “Mars”, de Anna Melikian y para tener muy en cuenta “Yes”, de la inglesa Sally Potter, una intensa historia de amor entre una norteamericana y un iraquí, con un brillante trabajo de Joan Allen, junto a Simon Abkarian y el australiano Sam Neill.
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