DISPUTA A BALAZOS AL INICIO DE UN PARTIDO INFANTIL EN UN CLUB BARRIAL DE ROSARIO
Un partido de fútbol de jugadores infantiles que se disputó el sábado a la tarde en el barrio Parque Casas pudo haber terminado en una tragedia. Durante quince minutos se desató una balacera infernal en la pequeña cancha que estremeció a las casi 600 personas, entre pibes y adultos, que se encontraban en el lugar. Un hombre que se enfrentó a los tiros con una banda rival fueron los protagonistas del incidente. El solitario contendiente terminó con dos proyectiles en su cuerpo mientras que sus antagonistas, al parecer, se esfumaron sin ser localizados por la policía.
Todo se desató cerca de las 16.45 de ayer en el club Defensores de América, situado en Casiano Casas y Washington. Siete chicos de unos 11 años de cada lado estaban alistados en la cancha de baby fútbol para comenzar el primer partido de las diferentes categorías y nada hacía presagiar lo que ocurriría enseguida.
Emulando los viejos duelos criollos, un muchacho joven y “gordo”, según contó un testigo del incidente, llegó a un descampado lindante y ubicado a unos 30 metros de la canchita. Esgrimía un revólver en cada mano. Enfrente estaban unas seis personas. Luego de una breve discusión, el recién llegado abrió fuego contra el grupo. “Cuando estaba a unos 25 metros, primero les tiró a las piernas. Después se acercó y siguió disparando. Uno de los tipos que estaban enfrente sacó un arma y también empezó a tirar”, explicó el padre de uno de los nenes que disputó el encuentro, quien prefirió conservar su identidad en reserva.
La escena era presenciada por los pequeños futbolistas y sus padres aterrados en un lugar que era un gentío: cada equipo tiene diez jugadores, se disputaban encuentros de siete categorías y los chicos estaban con sus familias. “Todos gritaban «tírense al suelo». Yo también lo hice”, contó el testigo.
En medio de la balacera, un proyectil le atravesó el abdomen al hombre que portando ambas pistolas parecía emular al llanero solitario. Cuando malherido retrocedió unos metros, otro proyectil dio de lleno en una de sus piernas. Apenas pudo cruzar Casiano Casas. Allí se desplomó al suelo. Un motociclista lo recogió y lo llevó al interior de la villa que asoma enfrente del club Defensores de América. Un rato después, un vehículo policial lo llevó al Hospital de Emergencias, donde quedó internado mientras los rivales del hombre baleado desaparecían.
Cuando la calma volvió al lugar, los pibes reanudaron el partido que se había interrumpido por la balacera.
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